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The Red Door

A veces, la vida

mes

julio 2015

I have this thing with… LISTS

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“Cosas que hacer cuando no tengo nada que hacer” – Lucía

Hace unos cinco o seis años mi amiga Lucía y yo, junto con Ana, Marta y un grupo de franceses, nos escapamos un finde de París a Limoges. ¡¡Creo que es uno de los peores viajes en autobús que he hecho jamás…!! En resumen, fueron muchas horas muy largas y el trayecto dio para tanto que Luci mató el tiempo haciendo una de sus cosas favoritas: LISTAS. De todo.

Desde tiempos inmemoriales hacemos listas de todo y para todo. Listas de lo que nos gusta y lo que no. De lo que tenemos pendiente por hacer y de lo que quizá tendremos que hacer si el plan A falla. Listas de lo mucho que vivirás cuando acabes exámenes. Listas de las 20 mejores hamburguesas que no probarás, los recados que caducarán o las 25 cosas que los gurús dicen que deberíamos hacer antes de cumplir los 25. Listas de propósitos, listas de prioridades.

Supongo que nos ayudan a ordenar el desorden, a centrarnos ante el batiburrillo de ideas, planes y quehaceres cuando el caos lo inunda todo. A veces pareciera que podemos vaciar nuestra mente simplemente enumerando todo con un boli y un post-it, ¿no os pasa? O guarreando un ticket cualquiera para que no se nos olvide meter lo de siempre en la maleta de siempre… Y cuando parece que vamos completando las tareas, esa lista puede convertirse también en una especie de estímulo para emprender el resto de los “to do” que se apelotonan por ahí. De hecho, ahora quizá más que nunca, no leemos nada que no sea tan fácil como Seguir leyendo “I have this thing with… LISTS”

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ANTES DE DECIR ADIÓS

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Hay algunas iniciativas que son maravillosas, tal cual. Humanas y tiernas. Hay también mil y una teorías sobre cómo nos afectaría conocer la fecha exacta de nuestra muerte, porque sabemos que esto tiene un fin muy concreto, pero no es lo mismo saber eso que ser 100% consciente de que, hagas lo que hagas y pase lo que pase de aquí a entonces, el día x del mes y de tus (pongamos) 83 años, sera fini. Creo que algunos ese mismo día empezarían a morir un poco para convertirlo después en una lección, como buenos yonkis de la vida. Otros se darían a la vida pirata. Saber cuándo vas a morir lo cambia todo, aunque la fecha fuera tan lejana que aún tuviéramos 70 años por delante. Ni 70, ni 30, ni 8 meses. Y aunque no seáis muy fans de las pelis de miedo, es inevitable no acordarse de esta escena de Tobin Bell en Saw:

«Si te dijeran la fecha exacta de tu muerte, todo tu mundo se desmoronaría. Lo sé. ¿Puedes imaginar lo que se siente cuando te invitan a sentarte y te dicen que te mueres? La gravedad de eso, que el tiempo se te acaba. En un segundo tu mundo desaparece. Miras las cosas de otro modo y las hueles muy distintas. Lo saboreas todo, ya sea un vaso de agua o un paseo por el parque. La mayoría tiene la suerte de no saber cuándo se parará ese reloj».

Pero todo esto no dejan de ser elucubraciones sobre el poder de la autosugestión y nuestra psicología, porque la realidad es la de los pacientes terminales al oír el brutal “calculo que de 3 a 6 semanas, mejor váyase a casa”, Seguir leyendo “ANTES DE DECIR ADIÓS”

DOOR OVERLOAD

Hay puertas y puertas y hay personas y personas. Hay puertas buenas que dejan huella y puertas malas que dejan cicatrices. Hay puertas de Babilonia y muros de las lamentaciones. Puertas escarlatas de santuario japonés y resquicios sin tregua por los que fugarse una noche entera. Hay cuevas y hay murallas. Refugios y pasadizos. Maderas en las que jurarse amor eterno. Madrigueras para los cobardes; catacumbas para los olvidados. Puertas desvencijadas, puertas de sólo fachada y puertas 2.0.

A veces somos bisagra para que más tarde nos saquen de quicio. C’est la vie. Con marco o sin él, pero que tengamos vistas y no sólo una mirilla cotilla. Puertas sin derecho de admisión, puertas de calentón. Puertas de navidad y roscón, puertas de verano que huelen infinito a piscolabis. O azules, porque el verano sólo puede ser azul. Puertas sin fecha de caducidad ni expectativas, hasta las últimas consecuencias. Puertas necesarias, sin atajos que valgan. Puertas huecas, que a nadie enamorarán, y puertas ciegas, que sólo algunos verán. Puertas hastiadas de puro chirriar, y a la vuelta de la esquina… Seguir leyendo “DOOR OVERLOAD”

¡¡¡BIENVENIDOS!!!

Hace muchos años, un librero muy simpático del que todo lo que sé me lo han contado, me dijo que yo era su clienta preferida. Por entonces apenas levantaba un palmo del suelo, tenía 2 añitos recién cumplidos y, mientras mi embarazada madre bajaba de tarde en tarde a aquella librería de la esquina a echar un vistazo, mis ricillos pelirrojos ojeaban todo lo que encontraban a su paso.

No sé si mi pasión por los libros, las aventuras y las historias en general empezó entonces, pero estoy segura de que un poquito ayudó. Con los años, Matilda y su carretilla cargada de libros se convirtieron en mi película favorita… Y así hasta ahora.

La idea de este blog viene rondándome la cabeza desde hace mucho. Creo que al fin es el momento de dar el salto y enfrentarse al mundo 2.0, de compartir con vosotros, familia y amigos, mis rincones favoritos Seguir leyendo “¡¡¡BIENVENIDOS!!!”

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