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The Red Door

A veces, la vida

mes

agosto 2015

VIENTOS DEL NORTE

Hay viajes importantes y maletas importantes. Casi siempre va hasta los topes, llena de “por si acasos”, soles y lluvias, huecos que se van llenando y planes B, C y hasta G. Meter lo de siempre, improvisar como nunca. Huir de inviernos desesperadamente largos, volar tan alto que no hay billete de vuelta, volver a esa ciudad con nombre y apellidos. A apenas dos camisetas de estallar la cremallera, ese pijama que no puede conocer más mundos ni más lavadoras. La bufanda que sirve para las noches del norte, o para echar una cabezada en ese tren de mala muerte o incluso para tirarse en la arena improvisada de una isla. Una diadema por si los rizos se vuelven locos, la libreta marrón para apuntar todo y más, algún recoveco para esconder ese par de fotos, el libro de turno… ¡Ay, la colonia amarilla! Son esas maletas en las que primero te sientas encima y luego aprietas fuerte con el culo para que acaben cediendo, como si no quisiésemos dejar nada en tierra, no vaya a ser. Aunque siempre están quienes van ligeros de equipaje, los reyes de la improvisación, ¡porque para qué queremos más que un vaquero, un zapato cómodo y un algo por encima! Esos sí que saben. No hace falta mucho más para ser un goonie en busca del tesoro y ya decían en Jumanji que para ir a la jungla sólo hace falta sacar un 5 o un 8. ¿Un dado y listo?

Hay maletas que no saben si volverán a abrirse. Que con los ojos cerrados se quiere siempre más y mejor. Despertarse desubicado en plena noche, sabiendo que a oscuras todo es aún posible, y meter 20 años en 20 centímetros. Volver a donde juramos no volver Seguir leyendo “VIENTOS DEL NORTE”

RIGHT PLACE, RIGHT TIME

Hay gurús que lo saben todo, escépticos que no creen en nada, profetas que todo lo ven venir y kamikazes que se dejan llevar por la corriente.

Desde hace un tiempo largo me ha dado fuerte con eso de que las casualidades no existen: cada vez estoy más convencida de que todas nuestras decisiones (también las más bobas, a veces especialmente ésas) son las que crean nuestro destino. Cuando tomamos una decisión, decimos “no” al resto, los “y si” se quedan atrás, para el recuerdo, y nos lo jugamos todo a esa carta.

Para ser sinceros, a nadie le suele gustar oír lo que no queremos. Como si por no nombrar algo (o hacer oídos sordos y seguir erre que erre), se esfumase. Nos autoengañamos diciendo que el azar nos mueve de aquí para allá, que son todo coincidencias y que si la suerte, y las cartas marcadas, las marionetas y todo lo demás. Como si nada (o casi) estuviera en nuestra mano… cuando todo lo que nos va sucediendo sucede por algo muy concreto. Y nos empuja hacia algo también muy concreto.
Mil veces habremos oído eso de que “recogemos lo que sembramos”. Eso mismo: nuestras circunstancias de ahora son la suma de los días, de lo que hemos ido diciendo, haciendo y pensando consciente (menos de un 10%) e inconscientemente (en torno al 92%). El simple hecho de proyectar algo en la mente, de soñarlo despiertos y atraerlo es un primer paso para hacerlo posible. El que sólo siente miedo, sólo atrae incertidumbre. Seguir leyendo “RIGHT PLACE, RIGHT TIME”

HOY, MUSARAÑAS

«¿Qué hace una raqueta de tenis en la cocina? Ah sí, es para preparar un plato italiano, sirve para escurrir los espaguetis. ¡Y ya verá cómo sirvo las albóndigas!» (“El Apartamento”)
«¿Qué hace una raqueta de tenis en la cocina? Ah sí, es para preparar un plato italiano, sirve para escurrir los espaguetis. ¡Y ya verá cómo sirvo las albóndigas!»
(El Apartamento)

Los culos inquietos siempre sentimos que nos faltan horas del día para todo. Que exprimirlas al máximo ya no es suficiente y que cualquier minihueco es perfecto para todo. La cosa empeora cuando somos multitask en el trabajo y de vuelta a casa nos creemos más productivos por hacer malabares en el aire con la ropa arrugada en la lavadora, la pasta ya ni al dente esperando en la olla, y la compra colocada en la nevera de aquella manera mientras comprobamos los emails pendientes y los WhatsApp sin contestar. Todo a la vez, claro que sí.

Dicen que es la enfermedad de nuestro siglo: la de estar “ocupados” (estresados). También dicen que no es buena, sino todo lo contrario, para nuestra salud y bienestar y que así no hay quien se centre en nada. Ni un segundo. ¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste perdiendo el tiempo o haciendo algo completamente inútil? [las vacaciones no cuentan]. ¿Qué no puede esperar ni 5 minutos?

¿Has probado a esperar una cola (o un semáforo) sin más, con el móvil olvidado al fondo del bolsillo y las manos libres?

Estamos tan hiperconectados a mil y un chutes de información que a pocos “yonkis” se nos ocurre sentarnos a cenar por ahí y no colocar el móvil Seguir leyendo “HOY, MUSARAÑAS”

VACACIONISMO DEL BUENO

Contar azules. Ahogar el calorazo en buchitos de gazpacho. Rojo rojo y fuerte fuerte. Pies descalzos que me pirran, arena que se cuela por todas partes sin querer queriendo. Fruta helada. Café granizado. Besos salados en vena. Muchos. Rizos mojados que sólo pueden ser sexys, oler a cloro y hacer cosquillas. A lo mejor salgo a comprar el pan y una botella de vino, o a lo mejor paso… Frigopiés de cena. Lugares que no quiero compartir con nadie. Conciertazos a voz en grito.

(P)Risas.

Noches canallas a cámara lenta.

Empalmar un chapuzón con otro. Y otro más. Ni Vacaciones Santillana ni digestión que valga. Piscolabis 24/7: aceitunas en el bordillo, cervezas saladas. Muy mediterráneamente. Con esas gafas de John Lennon que no te quitas ni de noche, con ese peto multicolor que se escondía en el último cajón. Una guitarra en la arena. Crema pringosa. Patatus. Flotadores de churro. Casitas blancas, toldos de piñas y sombrillas horteras. Un Cola Cao frío para empalmar Punky Brewster con Sensación de vivir. Filetes empanados en un tupper y pelotazos para quince (días y personas), sin glamour que valga, que la vida Pinterest no existe.

Porque el verano está hecho para mancharse las manos de sal. Y que se enreden las algas. Está hecho para merendar a cucharadas. Y resetear. Calas en el fin Seguir leyendo “VACACIONISMO DEL BUENO”

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