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The Red Door

A veces, la vida

mes

septiembre 2015

Y VOLVER

«¿Mi mejor verano? Sin duda, uno que todavía no he vivido», Philip Roth
«¿Mi mejor verano? Sin duda, uno que todavía no he vivido», Philip Roth

Este año septiembre empezó en medio mundo con una tormenta de relámpagos intermitentes, cortinas de agua como si no hubiera un mañana y truenos furiosos. Los árboles, quebrados, caían contra los coches sin compasión ninguna. Los aviones aterrizaban entre las peores turbulencias y aguaceros. Las sombrillas volaban (de verdad de la buena) por los aires, quizá sabiendo que ya tenían las horas contadas, y las macetas cortaban el paso volcadas en la calle, como si así pudieran frenar el paso al mes que estaba a punto de empezar. Quizá todos ellos sabían que el 1 de septiembre estaba a la vuelta de la esquina y que había que barrer la arena del verano para dar paso a lo nuevo.

Dicen que pasar de la caricia del mar a la bofetada del asfalto produce depresiones. La tasa más alta del año. Dicen que nos atiborramos a ansiolíticos y vitaminas y que reventamos todas las estadísticas. Que compramos colecciones de esas de quiosco (dedales, tazas y minerales por fascículos) a falta de poder coleccionar olores, veranos infinitos y atardeceres que tardarán más de la cuenta en volver. Que garabateamos listas de promesas, agotamos las agendas en las librerías y cubrimos el aforo de los gimnasios para luego volver a vaciarlos. Y si queda algún hueco libre (de tiempo o en la estantería), ahí está septiembre para rellenarlo.

Dicen que dicen…

Dicen que septiembre no nos lo pone nada fácil, con sus portazos inesperados, sus adioses bruscos y sus promesas a medias. Promesas Seguir leyendo “Y VOLVER”

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TIME TO BE HAPPY

«Una vez, cuando era una niña, leí una frase que me pareció terrible: “Era feliz y no lo sabía”. Me juré que no iba a pasarme nunca nada así», La vida después.
«Una vez, cuando era una niña, leí una frase que me pareció terrible: “Era feliz y no lo sabía”. Me juré que no iba a pasarme nunca nada así», La vida después.

Nos hemos vuelto locos persiguiendo eso que llaman felicidad. La hemos colocado en el diccionario al lado de éxito, perfección y normalidad. La hemos convertido en vecina de lo sensato, con luces de neón y patrones iguales para todos, y hemos hecho sumas y restas creyendo que era una meta ahí al fondo. Para otros, es mucho más sencillo que todo eso. Es superación ante la adversidad y plenitud ante lo hueco. Un instante de algo, algo que se practica, algo que se protege y algo que se comparte.

Hoy, esta entrada número 10 tiene invitada especial, la primera de muchos otros que vendrán.

Nos hicimos amigas en una ciudad que no era la nuestra, encerradas en un ascensor y porque, al parecer, le hice mucha gracia. Luego empezamos a pensar que nos habían separado al nacer, fuimos tachando de la lista un par de locuras graciosas en común y, un día, fue ella quien me enseñó una de mis palabras favoritas (y más cursis, sí), de esas que sólo pueden usarse con algunas personas y situaciones: “es como apretar un botoncito de felicidad”.
Así que no se me ocurre nadie mejor que Lucía para hablaros hoy de eso mismo…

···

“¿Eres feliz?

Cuántas veces nos habrán hecho la eterna pregunta. Seguir leyendo “TIME TO BE HAPPY”

DE TEORÍAS Y HOMBRES

«Por si acaso, antes de pintarse los labios y coger el bolso, se abrió el pecho, se sacó el corazón y lo dejó sobre la mesa blanca de la cocina», (Carmen Quinteiro)
«Por si acaso, antes de pintarse los labios y coger el bolso, se abrió el pecho, se sacó el corazón y lo dejó sobre la mesa blanca de la cocina» (Carmen Quinteiro)

Íbamos hablando de muchas cosas a la vez, atropellándonos y entendiéndonos como sólo nosotras sabemos y terminando la una las frases de la otra. Fue hace ya varios meses, en un tren que nos llevaba de Florencia a Bolonia, cuando mi amiga Silvia me dijo que a veces, simplemente, un momento no es el adecuado. Ese consejo así suelto da para pensar, y mucho, en un millón de cosas. El caso es que fue también entonces cuando oí hablar por primera vez de la Teoría del Aguacate. Como imaginaréis, no tiene ninguna base científica (aunque la física interviene a su manera), pero me pareció simplemente genial.

El que haya preparado alguna vez guacamole sabe lo dificilísimo que es cogerle el punto a los aguacates en el súper. Un toquecito aquí, otro allá, palpar con las yemas de los dedos (entornando los ojos) como si tuviéramos alguna idea de lo que hacemos… pero la verdad es que nunca sabes si te llevas el correcto ni cuántos días serán suficientes para que esté “en su punto”. Con los plátanos, por ejemplo, la cosa es mucho más sencilla y su piel moteada nos dice enseguida si está maduro o no; en cambio los aguacates, con esa cáscara dura y oscura, que sólo va cambiando a distintos tonos de verde (¡yo ni los distingo!) a medida que maduran, son otra historia. Ya puedes dejarlo en la cocina una semana entera pensando que entonces será el momento perfecto (hay fruteros con un máster en esto, ya se sabe) que cuando vayas a abrirlo… ¡estará pasado! Quizá si hubieras llegado unas horas antes…

Y voilà, «…eso mismo sucede con los hombres de menos de 30», dice esta teoría. Seguir leyendo “DE TEORÍAS Y HOMBRES”

SUPERACIÓN Y OTRAS COSAS NO DEL MONTÓN

«No te conformes… No se te ocurra conformarte. Te mereces algo más que vivir a medias»
«No te conformes… No se te ocurra conformarte.
Te mereces algo más que vivir a medias», La vida después

Puede parecerlo a primera vista pero la verdad es que éste no es un post sobre running (al menos no hoy), la tendencia en boca de todos que ocupa redes sociales, estudios, artículos y sobremesas (¡además de las calles!).

Hace un par de meses, mi ligamento de siempre del tobillo de siempre se “sobrecargó” de todo un poco e hizo pop. Enseguida recordé la noche en urgencias un martes muy frío en París, recordé a unas buenas amigas y a mi prima al lado, recordé a la pareja de gays (bombero y enfermero) que me empujaron preocupadísimos hasta el taxi y recordé que jamás debí haberme puesto esos zapatos. Esta vez, años después, el “reposo” consistía contra mi voluntad en no andar apenas (¡no seas pesada y coge el bus a la oficina!) y por supuesto olvidarme de cualquier deporte (¡maldita cabezota!, debió pensar el traumatólogo). Jamás, jamás pensé que sería de esas personas a las que el cuerpo les pide su dosis nocturna de running, y de repente ahí estaba yo, enfadadísima con mi pie y contando los días para volver a calzarme mis zapatillas!!! Durante esas semanas, este culo inquieto frenó inevitablemente un poco y di vueltas a varias cosas. Así surgió por ejemplo esta entrada, que hoy recupero entre los garabatos que tomé de consulta en consulta.

La superación es un cambio brutal, pero no es de esos que llegan solos, Seguir leyendo “SUPERACIÓN Y OTRAS COSAS NO DEL MONTÓN”

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