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The Red Door

A veces, la vida

mes

noviembre 2015

TE COMO, MADRID

Ella es mi pie derecho, mi inseparable, y él… Él llegó hace ya tiempo y algún día montaremos un catering juntos. O algo. Cuando quiero picarle, digo eso de que en Soria sólo hay ovejas y mantequilla dulce, pero no; de eso nada. También hay cardiólogos sibaritas expertos en tartar, chuletones y lo que haga falta, que cocina de maravilla y me chiva siempre los mejores vinos. Y con ella he arreglado el mundo más de una vez de mesa en mesa y de barra en barra.

En la entrada 20 toca brindar, pero de verdad, y ponerse las botas con 2 nuevos invitados especiales, que las rutas gastro por España y las cenas en esa terraza con vistas han dado para mucho. Y ellos, juntos, tienen el mejor menú de todo Madrid.

Hoy, mientras muchos celebran Thanksgiving con un buen homenaje, os dejo con la entrada escrita por Juan y por Inés… ¡y que aproveche!

···

 [10:07h: un sábado cualquiera en Madrid]

—¡Qué gusto levantarse sin hora! ¡Bendito fin de semana! Y además parece que hace sol. ¿Estás despierta? Estoy pensando que podríamos ir a desayunar… Seguir leyendo “TE COMO, MADRID”

AU NOM DE QUI

Hoy tocaba hablar de otras cosas pero la vida pasa…
Mientras volábamos, estaba pasando.
La vida sigue, siempre, aunque no te des cuenta. No para por ti. No entiende de viernes, vacaciones o estaciones. Sucede lo peor, el hombre es capaz de las peores cosas, y también de lo más humano y bueno. De lo más extraordinario y a la misma vez de lo más bajo.

Volábamos, con nuestras preocupaciones simples de primas, con nuestras vidas ajenas a lo que sucedía justo abajo.
Aterrizamos en París ya de noche pero sólo físicamente, porque los coches y las noticias y el sinsentido y la desolación lo invaden ya todo. Se atascan. Ahogan. Todos quieren llegar a casa, y nada más, que sea mentira, que acabe esta locura demente, esta locura mortal. Cada minuto que pasa, cada última hora, cada dato, cada testimonio son peores que el anterior. Y cada acto desinteresado de un desconocido, cada mano generosa, cada homenaje sincero tienen más fuerza que nunca. Más garra y más sentido que nunca. Seguir leyendo “AU NOM DE QUI”

TO LIKE OR NOT TO LIKE

«Su error era evidente porque presuponía que en algún sitio existía un mundo real donde ocurrían cosas reales», 1984 – George Orwell.
«Su error era evidente porque presuponía que en algún sitio existía un mundo real donde ocurrían cosas reales», 1984 – George Orwell.

Martes de diciembre, menos siete grados, más capas que una cebolla y tú aquí atrapado en la oficina… Nada peor en estos momentos que ver esa playa privada de Zanzíbar que se cuela sin permiso en la pantalla. «Sufriendo, ya sabes…» ¿Tiene gancho, no? Sus morritos y sus dedos en V te desafían a miles de kilómetros. Entonces recuerdas que tienes mesa para cenar en ese restaurante con 6 meses de lista de espera y ya no es tan terrible: ¡esta noche contraatacas en las redes!

Dicen que una de cada 3 fotos la hacemos para dar envidia al resto. Como suena. Los “likes” –esas palmaditas virtuales al ego– están más codiciados que nada. Y nuestra felicidad no parece total si no se comparte. Hay que dar la brasa antes de probar el primer trago, antes de tocar la arena, antes de respirar el aire del Machu Picchu y antes de tocar el cielo con los dedos. Siete disparos, un par de retoques, ubicación, hashtags huecos… y cuéntaselo a todos. Nos llegan paellas que no probaremos, entradas en primera fila que ni soñaremos, fiestas privadas Seguir leyendo “TO LIKE OR NOT TO LIKE”

HORIZONTAL, 6 LETRAS

Ella siempre quiso ser una chica Sabina. Era lo único que pedía y lo primero que deseaba. Así sin más, como si fuera poco. Una de esas chicas con el pelo a lo garçon, la frente muy alta y la falda más corta. ¡Oh, sí! Una de esas chicas que alquilan sólo sus caderas, jamás su corazón. Sin hipotecar la vida nunca. Sin plazos que valgan ni créditos pagados con café para dos.

Muchos besos impares, luna sin bares.

Ella siempre quiso ser una chica Sabina, de esas que cuando te quieres dar cuenta ya te han robado el mes de abril. Y algunos más.

De esas que se llaman soledad.

De esas que se quitan con arte el vestido y apuran la cerveza de un sorbo, sabiendo que al alba tendrán que marcharse. Pero para no volver. Porque, como bien decías y como anunciaba también Chavela, esos caprichos no están hechos para todas. Un tequila por cada duda, o dos si son pequeñitos, que para eso estamos aquí. A tu salud va este corazón hecho jirones, como mi voz quebrada. Con el alma en vela. Con los sueños rotos. Seguir leyendo “HORIZONTAL, 6 LETRAS”

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