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The Red Door

A veces, la vida

mes

enero 2016

MÁS DE 100 MENTIRAS

Siempre hubo promesas suicidas. Siempre hubo razones a tu antojo. Citas a calzón quitao’ y nueves que eran seises. Había mentiras sin ton ni son, mentiras sin ti. Fiebres de sábado, perdones de domingo. Casillas dobles en las que sólo entrabas tú, escaleras dobladas, esquinas de caracol.
Siempre hubo excusas sin corazón y creencias en barcos de papel.
Siempre hubo deriva, actores de diario y dudas que son fe.
Que o me salvo yo o me arrastras tú.

Siempre hubo mentiras entre comillas en la misma medida que paréntesis sin cerrar. Igual que olvidos que nunca se recordaron porque estaban de más. Versos enredados, poemas trillados. Tu bucle y los demás. Y esas rimas imposibles de conjugar. Siempre hubo palabras que murieron en el valor, al borde del precipicio de tu garganta.
Cobardes a puntapiés.
Lolitas sin canalla.
Donjuanes sin seducción.

A veces sólo hay que desquerer queriendo, sin que la pena merezca la pena. Que ni contigo ni sin ti, que hoy sí pero mañana quizá. Sólo quizá. Princesas sin reino, tu isla sin capitán. Castillos en el aire o châteaux en Espagne. No me digas me da igual… Seguir leyendo “MÁS DE 100 MENTIRAS”

FUERA DE PISTA

Hace dos semanas se me olvidó pedir un deseo. Hice mi manifiesto de enero pero me olvidé de las sorpresas. Quizá por eso mismo, porque son sorpresas. Llegan y punto.

Cuando empezaba el año leí que Iago de la Campa (siempre es una maravilla leerle) decía algo así como «ya nos encargaremos nosotros de querer a quien nos cuida, de cuidar a quien nos quiere, de estar a la altura aunque sea de puntillas; yo para 2016 no pido nada, que me sorprenda». Y yo, que soy muy copiota y muy obediente, lo añado ahora a mi lista.
…que me sorprenda, que me haga cosquillas, que me pille descalza.

No todo son historias bonitas de ciencia ficción; no hay mejor historia que la que ocurre de verdad. Las sorpresas no están en el guión. Son como esas anotaciones borrosas y esos otros garabatos (tan necesarios) que añadimos al margen. Me encantan los regalos fuera de plazo, un día porque sí, de mí para ti, porque no los hay mejores. Me encantan las visitas inesperadas, que suene el timbre sin esperar al que está al otro lado, cruzarse todos los países y fronteras para que me vuelvas a ver, que nos falten sillas y platos y mesa. Seguir leyendo “FUERA DE PISTA”

EL EFECTO SUPERHÉROE

De pequeños nos leían cuentos. Veíamos mil y una películas. Y aprendíamos moralejas, historias y fábulas de todo tipo. A simple vista quizá no lo parezca, pero detrás de Pinocho, Frankenstein y My Fair Lady hay una misma historia en común… Convertir en real lo imposible.
Una marioneta de madera que cobra vida en un niño de carne y hueso al que le crece la nariz al mentir, un monstruo hecho a partir de cadáveres diseccionados, y una simple florista callejera convertida en dama de la alta sociedad londinense. Las tres historias hablan de lo mismo: el tierno y anciano carpintero Geppetto, el joven científico que experimenta y el profesor que la enseña a comportarse y aparentar ser algo más, les dan vida y la oportunidad de ser algo real. Lo hacen posible.

Todas ellas (y otras tantas) se inspiran en el mito del rey Pigmalión que, incapaz de dar con su media naranja, esculpió durante días a la mujer más perfecta que pudo imaginar. La reina de sus sueños. Tan perfecta era que llegó a enamorarse de la escultura, a la que llamó Galatea; hasta que una mañana, al despertar, descubrió que la diosa Afrodita la había convertido en una mujer de carne y hueso.
Esta leyenda es el origen del efecto Pigmalión. Seguir leyendo “EL EFECTO SUPERHÉROE”

Y DE REPENTE… QUIERO

Los principios son de las cosas más jodidas que hay. También de las más bonitas. De una vez a otra se nos suele olvidar lo difícil e intenso que es volver a empezar, tomar las riendas de cero total y coger ritmo. Reconocer el nuevo terreno como seguro, incluso con los ojos cerrados, y hacerse de nuevo a todo.
Volver a construir. Probar. Confiar.
(Re)aprender.

Y de repente llega enero.
Y vuelta a empezar.
Llega como quiere, por mucho que te prepares el baile. Lo miramos de reojo, jugamos al escondite y nos creemos más fuertes, pero siempre acaba llegando. Y hace bien.

Enero (y febrero…) no nos lo pone nada fácil; ni siquiera septiembre se hace tan cuesta arriba, con sus grandes dosis de realidad y sus promesas a medias, llevándose el vacacionismo y el azul de un plumazo. Nos contaron que a la vuelta de verano tenemos 30 lunes seguidos, que suena mal pero sienta peor, pero ahora nos cuentan que hay que empezar el año con las ganas (y las intenciones) renovadas, los propósitos desbordando todas las listas y las pilas cargadas al máximo. Como si con las campanadas se acabara el planeta y tuviéramos que reinventarnos cada 12 meses. Caiga quien caiga. A golpe de calendario. Seguir leyendo “Y DE REPENTE… QUIERO”

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