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The Red Door

A veces, la vida

mes

abril 2016

CORRE… O VUELA

jump_by BBB
«El truco, William Potter, está en que no te importe que duela», Lawrence de Arabia.

Hace un año no corría. Cero. Es más, no me gustaba ni un poco. No me gustaba desde los 50 primeros metros y el cuerpo no me pedía en absoluto unirme a esa marea callejera de runners fosforitos, veloces y sudorosos llenos de endorfinas que se liberan lentamente…
No, no, no.

Tampoco llené mi armario de zapatillas bonitas, mallas sexys y skorts (sí, falda + short, sonrisa) a ver si así conseguía motivarme. Más bien fue al revés: conocí el apasionante mundo del calcetín (sonrisa dos) y de las pulsaciones después, cuando ya mis camisetas de Barretstown y mis pobres pies me pedían a gritos un cambio. Pero es que quién lo iba a decir.

Para muchos empieza siendo un buen propósito de año nuevo o septiembre, o sólo una moda más para añadir a la lista. Y para otros es incluso una revelación. Para mí creo que simplemente fue algo que un día me apeteció hacer y que me hizo sentir bien. Distinta. Capaz.

Cuando empecé jamás pensé que llegaría a correr kilómetros. Y que siempre haría uno más del que me creía capaz. Tampoco confiaba mucho en este par de zapatillas, la peor lista de música de la historia (desde Pitbull y The Killers hasta Sabina y Mumford) y la fuerza de voluntad. El uniforme nocturno de Clark Kent es mucho más sofisticado pero igual de superpoderoso.
Porque correr es algo así como decirle al cerebro que le diga a las piernas que corran. Y que sigan corriendo. Incluso con Seguir leyendo “CORRE… O VUELA”

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FELICES VEINTITODOS

holidays_26_by BBB
«La vida es como un tornado: paz, furia, y después paz de nuevo», Luz Gabás.

Garance Doré escribió justo hace un año una carta a su yo de los 20 cuando cumplió 40.
Regina Brett dejó un bonito legado en su libro. Sobre la vida, como todos, pero genial y sencillo del 1 al 50.
Y de vez en cuando me encanta reescuchar a la psicóloga Meg Jay cuando dice que los 30 no son los nuevos 20, que para mí siempre son los veintitodos.

De ellos dicen que son la época egoísta e insegura, la de la crisis de identidad del cuarto de vida, la de sentir que no fuimos lo suficientemente buenos y los demás sí… Es igual que ver un planning clarísimo en nuestra cabeza y no poder hacerlo real ahora mismito. Toca improvisar el guión porque resulta que por más que la imaginemos y organicemos… la vida viene a su manera.

Hay mil y un clichés, mil y una listas de consejos que llaman indispensables y otros tantos requisitos que nadie (dicen) debe perdonar antes de soplar más velas. Nos ponen del revés y nos reclaman tomar las riendas a golpe de prisas, gurús y listas del 1 al 10 de locuras, placeres y deberes. Pero no, hoy sólo toca hablar de hoy… que mañana, mañana ya veremos.

Siempre me ha gustado cómo lo cuenta Meg Jay: es como el juego de las sillas al que jugábamos de pequeños. La música no para Seguir leyendo “FELICES VEINTITODOS”

TÚ LA LLEVAS

Dicen que sólo me falta la barba para ser aún más parecidos, pero la verdad es que cada vez somos más distintos, en el mejor sentido que esa palabra pueda tener.

De pequeño era el monstruo de las galletas y de los quesos… era el que me enseñaba cada verano a distinguir los pimientos que picaban de los que no, pasar noches en vela con Prison Break y aprenderme de memorias las alineaciones merengues. Le gusta decir que entonces era un bala perdida que se escabullía en su zulo cuando traía a casa más suspensos que asignaturas y sólo quería lucir un 7 en la espalda.
Recuerdo que luego se hizo mayor y se le empezaron a rifar aquí y allí.

Ahora, ese pequeñajo que me buscaba como loco desde la cuna, diseña trenes supersónicos que compiten con Stanford y el MIT, va de Florida a Texas, imparable, y tiene más sueños y proyectos que recuerdos.
Era el pequeño, pero para mí siempre Seguir leyendo “TÚ LA LLEVAS”

DE OTRO PLANETA

A Tim Burton le sobraban los zapatos; podemos colgarlos ahí en lo alto y mudarnos sin maletas. A ese otro planeta. Podemos mudarnos con lo puesto, aunque nunca fuiste de ponerte nada, y salirnos con disimulo del camino. Mover señales a nuestro antojo, hasta convertirnos en ellas o hasta darles la vuelta. Y a ver qué pasa, esa fue siempre nuestra ruta.

Podemos mudarnos allí donde nos sobren los motivos. No necesitamos excusas ni visas, no las cojas, nadie nos lo va a pedir. Coge fuerte el volante y arranca… mientras aguanten los huesos, mientras le queden arrugas a este mapa. Que si quieres quemamos el asfalto, que si quieres saltamos alto. Volamos sin frenos, que total, para qué. Que total, para quién.
Podemos mudarnos allí, donde el invierno no es tan frío; donde ni listos ni preparados, pero allá que vamos; donde no somos invencibles, sólo valientes. Allí donde no hay jurisdicción. Sus leyes las desconozco y, ya sabes, hace tiempo que me declaré incompetente en eso de sentar precedente y condenar otros pasos.

Venga, vámonos. A qué esperas. No me mires así; o mejor, mírame más. Y vámonos ya. Hagamos de cada día Seguir leyendo “DE OTRO PLANETA”

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