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The Red Door

A veces, la vida

mes

septiembre 2016

LA ENE CON LA U… NUNCHI

Por la S, casi, casi al final, nuestro diccionario reconoce desde hace unos años que hay descubrimientos felices que llegan de pura chiripa mientras buscábamos otras bien distintas (y nunca tan buenas).
Hay otras verdades universales que todos conocemos y sentimos alguna vez pero que son intraducibles, como lo son para el resto del planeta nuestras sobremesas, meriendas y te quieros. Hoy vuelve a ser el día para hablar de algunas de mis favoritas (¡feliz día del traductor e intérprete!) y una vez más… ¡las quiero todas!

Porque hay sensaciones e impulsos que son irrefrenables. Como pellizcar algo que parece insoportablemente tierno (“gigil” en tagalo), estornudar demasiado fuerte (“juggersnot”) o comer como si nuestra propia abuela nos estuviese cebando (“shemomedjamo” en georgiano).

Hay guapos que sólo lo son de lejos (“layogenic” en tagalo), aquí y en Filipinas. Y otros que lo son sólo de espaldas (“bakku-shan” para los japoneses). Hay tiquismiquis de la ortografía a los que los finlandeses llaman, literalmente, jodecomas (“pilkunnussija”), niños alemanes capaces de seducir a su propia tía (“tantenverfuhrer”) y griegos locos a los que les excita… el ajo (“physiggoomai”).

¿Alguna vez se te ha ocurrido el mejor plan del mundo mientras Seguir leyendo “LA ENE CON LA U… NUNCHI”

¡CORRE, PLÁTANO!

Acabo de entrar en casa y tirar las llaves al suelo. Son las prisas. Una hora de gimnasio más nueve de oficina. Voy a darme una ducha más que necesaria, poner una lavadora volando (en exprés, así la tiendo ya) y cambiar de bolso. ¡Ay, la basura, corre! De fondo suena alguna canción lejana. Y también mi móvil, cargando en el primer enchufe que he encontrado. Que no llego a la cena, sí, lo sé. Nací tardona. Alguien me llama desde el salón, para no sé bien qué, y recuerdo entonces que debería llamar a ver qué tal ha ido la operación. ¡Cabeciña! Voy a abrir las ventanas también, a ver si esto se refresca, y regar los potos del salón… ¡que si no me matan! Y yo sí que mataría por un masaje. De camino a la cena llamo a Mery, que me dé hora y me arregle este cuello que parece ya acero para barcos… Entre tanto he fregado el tupper y abierto la nevera y la verdad es que la pobre está más triste y desolada que el mismísimo 31 de agosto… ¿Estará aún abierto el súper? Verás mañana cuando no pueda desayunar como una reina… me voy a acordar pero bien. Sin café y ducha no se puede empezar bien el día, eso es así. Con un poco de suerte me da tiempo ahora a echar gasolina y contestar un par de emails. ¡Que no se me pase! Voy a apuntarme que mañana sin falta Seguir leyendo “¡CORRE, PLÁTANO!”

QUE MAÑANA… MAÑANA YA VEREMOS

«No soy matemática, pero de algo estoy segura: entre el 0 y el 1 hay infinitos números. Están el 0,1, el 0,12, el 0,112 y toda una infinita colección de otros números. Por supuesto, entre el 0 y el 2 también hay una serie de números infinita, pero mayor, y entre el 0 y un millón. Hay infinitos más grandes que otros. Nos lo enseñó un escritor que nos gustaba. En estos días, a menudo siento que me fastidia que mi serie infinita sea tan breve. Quiero más números de los que seguramente obtendré, y quiero más números para Augustus de los que obtuvo. Pero, Gus, amor mío, no puedo expresar lo mucho que te agradezco nuestro pequeño infinito. No lo cambiaría por el mundo entero. Me has dado una eternidad en esos días contados, y te doy las gracias».

Es una de mis escenas favoritas de una peli lacrimógena a más no poder que fui a ver al cine, además, con la persona más indicada. Me acuerdo como si fuera ayer que acabábamos Seguir leyendo “QUE MAÑANA… MAÑANA YA VEREMOS”

FUE VERANO

¿Dónde estaba yo hace un año? ¿Me imaginaba que hoy estaría aquí, así? ¿Y tú? Qué hacías, dónde estabas, qué querías y planeabas…

Pasamos buena parte del año fantaseando, confabulándonos con nuestro futuro yo, haciendo planes y listas de proyecciones, sueños y expectativas. Y mientras supongo que, a veces sin darnos cuentas y otras plenamente conscientes de ello, nos vamos convirtiendo en lo que somos. Recuperando nuestro sitio, o reclamándolo. Invirtiendo el tiempo y lo bueno y lo mejor en lo que queremos. Sintiéndonos un poco más mayores… y viviendo deprisa para vivir despacio. Reconociendo la infinita suerte y exprimiéndola como nunca.

Cuando nos queremos dar cuenta somos ya los nuevos independientes, los nuevos profesionales (también aprendices) y los nuevos románticos que se calientan en los debates (y en las barras) pero aprenden a tolerar, que maduran pero se aferran un poquito a la nostalgia. Somos los nuevos amigos consejeros y los nuevos hijos pacientes. Los nuevos novios. Los nuevos caseros después de una semana de cinco lunes seguidos y los nuevos sociables que de repente son felices con otras cosas que jamás imaginaron. Los nuevos valientes creativos y los nuevos cabezotas inconformistas. Los nuevos insaciables y los nuevos reincidentes. Los nuevos yo.
Así… de repente.

Somos los Seguir leyendo “FUE VERANO”

DE MAYOR QUIERO SER COMO TÚ

A veces, a la primera no es suficiente. Por tiempos y momentos, no vemos algo hasta que después reaparece y a la segunda va la vencida y, además, a lo grande. Eso me pasó también con ella, ¡y menos mal!

Erasmus nos presentó de casualidad, gracias a una rubia única y genial que adoro (adoramos), pero ni nos enteramos. Luego nos separó como si nada y no nos presentó de verdad hasta mi primer día de trabajo, hace ya unos años.

Ahora ya lo puedo confesar: a veces creo que sólo le pedí que escribiera hoy aquí para piropearla y darle las gracias inmensas en voz alta. Por todo. Porque es un tesoro, por cómo me cuida y me calma, y porque me pone los pies en la tierra siempre y no sé cómo.

Hay amigos que conoces pero con peros… y luego hay a quien quieres y necesitas que esté cuando tus peores momentos te comen y cuando llegan las mejores alegrías. Cuando no eres tú, o cuando eres más tú que nunca. De lunes a domingo, Seguir leyendo “DE MAYOR QUIERO SER COMO TÚ”

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