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The Red Door

A veces, la vida

mes

noviembre 2016

HAY DOS TIPOS

Ya lo conté hace no tanto… No tengo favoritos. Bueno, algunos sí, pero son secretos a voces supongo. Y más bien tienen cara, nombre propio y voz. Y ellos lo saben. Conté que desde que era pequeña me preguntan siempre lo mismo pero con distintos disfraces, como si, al contestarlas todos ellos consiguieran definirme. Entenderme. Meterme en el equipo A o B, saber si soy más de café o de té, más de tinto o de blanco, más de años pares o impares.
Pero al final, ya os decía, acumulo cafeína a grandes dosis y otras veces nada me apetece más que un té, vacío botellas de vino en la mejor compañía pero otras, mi reino por una caña. Porque jamás tuve favoritos, jamás pude elegir sólo entre blanco o negro. Ni peli favorita ni libro favorito. No me los pidas porque no los tengo. Todos son candidatos y todos son los elegidos. Cada uno con sus motivos.

El otro día os preguntaba en qué momento nos convertimos en una única historia. Cuándo los demás oyen nuestras historias y nos condensan en un pliqui en una sola línea. Sin más. En esa etiqueta. En esa persona. Seguir leyendo “HAY DOS TIPOS”

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PORQUE EL TIEMPO ES COMO LOS QUESITOS

Es una máxima… cuanto más, más; y cuanto menos, menos. Parece muy básica, pero siempre me funciona.
Cuanta más pizza como, más comería; cuanta más a gusto estoy, más quiero; cuanto menos hacemos, menos queremos hacer. Y cuanto más y más tenemos, más y más queremos. De lo bueno, de lo mejor.
Y nuestras cabeciñas no dejan de planear, de soñar, de querer… de proyectar planes, vidas, motivaciones y alegrías varias que nos dan los empujoncitos necesarios.

Cuando leí Los enamoramientos de Javier Marías pensé que el título me engañaría seguro. Para él, las historias de amor, la felicidad o la pasión siempre están amenazadas o eclipsadas. Son débiles y fugaces. Como si el ser humano no las mereciera constantemente, sino a dosis pequeñitas. Creo que no tiene que ser así, pero sí creo que a veces somos felices a instantes y en la rutina de la vida. «Estas rutinas de cada día nos unen más que los arrebatos de la pasión…», decía Isabel Allende en uno de sus libros, apretada contra la espalda de Willie cada noche.

Dosis pequeñitas de placeres como llegar Seguir leyendo “PORQUE EL TIEMPO ES COMO LOS QUESITOS”

Y DE REPENTE… LEJOS DE CASA

Últimamente ella no para. Aunque, si lo pienso bien, siempre ha sido un culo inquieto (como yo), con su risa inconfundible, grave y alegre, y con sus frases antológicas de las que soy fan, fan de póster.
Primero se fue a Túnez, luego a Londres y ahora a Burdeos. Y todo en menos de un año. Dentro de 4 meses tendrá nuevo destino, y nosotras nos morimos de ganas por seguirla, visitarla y ponernos las botas a foie, vinito y fromage. ¡Ele que sí! (como diría ella).

La mitad de las cosas (serias) que digo le hacen siempre mucha, mucha gracia. Y la otra mitad de las veces le encanta llamarme cursi o sensiblera (¡a saber por qué…!). También es esa amiga que se alegra de mis alegrías, le saca el lado bueno a lo malo o regulero, y cada viernes, sin faltar ni uno solo a su cita de sisterhood, nos manda el mismo audio a las 8 de la mañana. ¡Y que no nos falte!
Es esa amiga que asocia los jueves a mi Red Door, la que le dio nombre, la que me lee desde su rinconcito y me comparte siempre allá por donde va. Es ésa que no puede ser más VIP y esa otra que me manda regalos, libros y postales a la oficina.

Siempre creo que la conozco desde hace Seguir leyendo “Y DE REPENTE… LEJOS DE CASA”

ON THE ROAD: LA CASONA AZUL

Con la niebla que había casi no la encontramos. Veníamos de pasar un finde genial en Bilbao y ya había anochecido cuando cogimos el Volvito; la niebla era tan, tan espesa que apenas veíamos a veinte metros de distancia y mucho menos la siguiente curva, pero teníamos a nuestro GPS Sam y no había pérdida hasta la Casona Azul de Corvera, en Cantabria (¡no sé qué hacíamos antes sin ellos, de verdad!).

Nos recibieron como no podía ser de otra manera, aunque lo entendimos después: era la noche de Halloween y tenían organizado un Cluedo humano por toda la casa, el jardín y el garaje, llenos de niños, un “cuerpo” asesinado, tartas caseras, gente de la zona y un ambientazo único que nos conquistó desde ese momento. La niebla, claro, ayudó; parecía que alguien la hubiese colocado justo ahí… Seguir leyendo “ON THE ROAD: LA CASONA AZUL”

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