Amiguis, hoy ya es agosto, las vacaciones están tan, tan cerca que a mí ya me huele a salitre, chiringuito y buena vida, y con este caloret sólo apetecen cositas livianas y humor. Mucho sentido del humor. Así que he pensado que no había mejor día para hacer un tour por los hombres de Las Claves de Sol, un blog que si no conocéis ya, os animo a que leáis y os deis una alegría!!! Algo así como el antimanual de juego de Barney Stinson para mujeres.

Dedicado a todas las que algunas vez hemos dicho «yo ya no sé si estoy loca», «¡luego dirán que somos complicadas!» o «¿pero a ti te parece esto normal, o soy yo?». Porque todas tenemos amigas (o amigos, claro) que necesitan una sobredosis de realidad, un chute de humor tonto y relativizar todo, todo en compañía, que sabe mil veces mejor.

  • El mareador oficial: dícese de aquel que “resaparece” (desaparecer + reaparecer) con la única intención de marear(te). No hay más. No le busques explicaciones metafísicas ni motivos personales, es un mareador de libro con una jugada muy concreta: te conoce, se interesa, manda chorrocientos mensajes intensos, quedáis (o no) y luego aparece y desaparece como el Guadiana (también válido para ese ex o amigo que “resaparece” sin explicación alguna y de forma periódica y muy random). Marea. Le pasa de todo, ¡vaya, no puedo hoy!, e incluso se lo traga la tierra de la noche a la mañana y tú flipas. Pero está ahí, en la retaguardia, y vuelve al ataque cuando parecía que ya no… sólo para mantener su ego en lo más alto y tontear, porque le encanta encantar a mil y tener su cuota diaria de atención, pero no busca más. No vais a quedar, ni te echa de menos, ni esto es especial, pero seguirás en su “newsletter mensual”. Porque no te confundas: él disfruta con su ahora sí-ahora no, no le da más importancia y sigue con sus vaivenes. Y entonces, cuando te das cuenta y dices «¡hasta aquí!», notarás que se siente herido, desconcertado con tu reacción. Dice que no sabe de qué le hablas, que no ha hecho nada, que vaya borde eres. Un corderito degollado. Los hay sensibleros, recurrentes, transoceánicos, nocturnos y ennoviados, pero sea cual sea tu mareador no merece la pena!!!
S
Algún día no es un día de la semana, Sol Aguirre.
  • El adúltero celoso: es decir, el colmo de los colmos. El jeta por excelencia. Ése que, por una razón misteriosa y desconocida, te pide que no tontees con ese de al lado y que te quedes tranquilita en casa con tu mantita, mientras él sigue con su novia (o mujer) y se pasa por el arco del triunfo todo eso y más. Él pone y dispone porque, claro, tiene derecho de pernada en exclusiva. Y lo hace por tu bien. Sí. Porque le importas. Sí. Porque la monogamia es para ti, pero no para él, ojo. #cuantomáslejosmejor.
  • El papanatas: huele a chamusquina a la legua. Te hace perder el tiempo, la energía y las ganas, pero no te dejes. Va de guaperas triunfador, se cree que desciende de la pata del Cid y siempre te recuerda lo ocupado que está, pero no es más que un fantasma que queda, desqueda y dispone de tu tiempo a su antojo. Una montaña rusa de emociones, un vendedor de motos rotas, un sinvergüenza que hace y deshace. Las demás, como buen aquelarre de amigas consejeras, escuchamos sin decir mucho, aunque lo veamos clarinete. Porque al final, el narcisista patrañero se luce solito y despeja el camino. Sólo hace falta tiempo, voluntad y que no dé con una buenaza deslumbrada, claro…
  • El desaparecido: el que desaparece de la noche a la mañana sin decir ni mú dejando varias víctimas por el camino (que se cuentan por miles, dicen). Ya no hay llamadas, ni mensajes, ni razones: se esfuma y punto. No pierdas el tiempo buscando el motivo, no lo hay. Y si lo hay, no lo sabrás. Como dice Sol: no has hecho nada, no se ha enfadado, no ha tenido un accidente mortal; él está en su derecho de ser un desconsiderado de mierda y tú en el tuyo de olvidarte de que existe. Así que, importante: no llames, no escribas, no le des vueltas. Se fue.

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  • Y también los hay buenorros de manual, empotradores y heterogays: porque también tiene que haber una categoría libre de malos rollos, sólo diversión y alegrías, y ella los bautiza así y yo que se lo compro. Tienen talento natural, técnica y labia, pero sin pasarse de ego; tienen su punto tierno, o misterioso, o solitario – barra interesante – barra raruno. Son divertidos, no excesivamente yoístas y su sentido del humor es genial. (Los heterogays son gays del todo, pero no tienen ni una pizca de pluma, te dices que no, que ni de coña, que es muy varonil y hasta te parece que liga contigo, pero pasa de ti, es gay, gay, no hay duda).

Todo esto es mi batiburrillo propio del blog de Sol, así que leedla a ella directamente que la tía no tiene desperdicio!!! Y a alejarse de los mareadores!!! Este verano y siempre.

P.D.: yo sigo manteniendo mi teoría favorita sobre los hombres, los huevos, el bacon y los aguacates. ¡Aquí!
P.D.2: sobre las redes sociales, el amor y la fidelidad en la era Tinder: text him, call her.

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