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The Red Door

A veces, la vida

mes

marzo 2018

LA TENTACIÓN VIVE EN PARÍS

Siempre he tenido una debilidad especial por Billy Wilder. Creo que ya lo conté alguna vez, pero, aunque me cueste tener favoritos para casi todo en general, Con faldas y a lo loco y El apartamento son una excepción para mí como lo es su director en el cine de los años 50. Hubo un tiempo en que me dio por ver mucho cine en blanco y negro; al bajarme del autobús que me traía desde la universidad, iba a la biblioteca pública de al lado de casa y me hacía con tres o cuatro películas por semana. Como no me dejaban coger más, le pedí a una amiga que se hiciese también el carné y me lo prestase para que pudiese alternarlos y no quedarme sin material. Todo menos eso. Pensándolo bien, creo que todo empezó años antes, en el colegio, cuando mi madre nos traía de la hemeroteca del trabajo todos los fines de semana varios clásicos para ver en familia. Recuerdo muchos títulos y también recuerdo que acabamos con la serie completa del detective Poirot y Miss Marple.

Otros de los clásicos de Billy Wilder es La tentación vive arriba, protagonizada por Marilyn en 1955. Si por algo pasó a la historia fue por la escena icónica y sexy, en la 42 con Lexington, de la actriz en el respiradero del metro de Nueva York, momentazo equiparable al bofetón de Glenn Ford a Rita Hayworth en Gilda. Me imagino a Marilyn Monroe, recién enamorada de Arthur Miller (se casarían al año siguiente) y fiel lectora de Hemingway, leyendo a los mejores y paseando por otras ciudades. ¿Por dónde? Por París. Seguir leyendo “LA TENTACIÓN VIVE EN PARÍS”

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CUANDO TODOS OPINAMOS

Cuando opinar de todo es deporte nacional, hay que andarse con ojo. Medir, apuntar bien, darse un puntito de cuando en cuando. Algo tan viejo como ser educado, respetar, empatizar. Porque nunca se sabe qué pasa al otro lado, cómo de compleja es la vida del otro o cómo de pequeña es nuestra perspectiva. Si, en época de Hitler, Goebbels decía que una mentira repetida mil veces se convertía en verdad, ahora diríamos que las historias se crean a base de contar una sola cosa sobre alguien o algo, una y otra vez, mostrándola sólo como eso. Y nada más. Tan sencillo y tan falso como decir que Nigeria es sólo violenta. O que ése es sólo gay. O sólo blogger. O sólo gordo. O sólo cornudo. Las historias que oímos son las historias que contamos, y las historias que leemos son aquellas sobre las que después escribimos. Pero esas vidas paralelas son siempre mucho más que una sola historia. ¿Verdad?

Escribía Javier Aznar en su última columna en Elle que «miramos con cierto desdén y recelo a los youtubers, a esa generación Instagram y Snapchat, a los tan caricaturizados millennials. Puritita envidia. Se habla de ellos como si fueran una raza extraterrestre, reptilianos que habitan entre nosotros con los que todavía no hemos encontrado un sistema de comunicación adecuado. Asumimos que no cogen un libro, Seguir leyendo “CUANDO TODOS OPINAMOS”

EMPANTALLADOS

«Estaba viendo Rocky el otro día con un amigo. Y hay tantas escenas en las que el tipo está solo, sentado en un colchón sucio, que es hasta bonito ver lo solo que está. Ya nadie está así de solo. Nadie. Es todo absurdo, olvidamos que no pasa nada por no estar en todo momento entretenido», Sick in the head, recopilación de entrevistas y reflexiones de Judd Apatow.

Cada generación tiene sus retos. Eso es tan obvio que sólo Gurb, el marciano de Eduardo Mendoza, nos lo negaría. Pero la historia necesita verse con perspectiva para entenderse (obviedad número dos); si no, es demasiado pronto y podemos dejarnos llevar por primeras impresiones o errores de cálculo. La neutralidad la dan los años, igual que la ligereza.

Escribía hace unas semanas que, con voluntad y algo de insensatez, nuestros padres cuentan que se fueron haciendo adultos, hasta que llegó el recambio generacional de turno y tocó ceder el trono a los siguientes, no sin rechistar, porque normalmente es condición sine qua non que sintamos ese territorio como propio, y por tanto arrebatado y amenazado, olvidando que lo que en los 80 fue indispensable ahora no es más que un chiste que nos hace cosquillas y se ríe a carcajadas desde la sombra de nuestra ingenua simplicidad. Vivir a través de la pantalla es nuestro diagnóstico, con su 2×1 de síndrome de dispersión constante, que acabo de bautizarlo pero que en inglés ya existe y usan para otros asuntos: “relentless fragmentation”. Eso de ver conciertos a través del móvil para guardar el vídeo siempre de recuerdo, eso otro de cenar y tener una proyección de nuestra mano, o ese lugar tan común que es ver series y mirar por el rabillo del ojo Seguir leyendo “EMPANTALLADOS”

HOY, LAS MUJERES

«Nada asusta más a un cafre que una mujer que sabe leer, escribir, pensar y encima enseña las rodillas», Carlos Ruiz Zafón.

Normalmente hablo de otras batallas. O de otras reflexiones que nada tienen que ver con los sucesos, guerras dialécticas, opiniones y fronteras con las que convivimos día a día. Supongo que, en su día, preferí no opinar abiertamente de lo que necesita mucho más espacio que el que se puede contener aquí en apenas doce docenas de palabras. Aunque me encanten las columnas de opinión y tenga la mía (no siempre definida, pero mía).

Hace unas semanas, empezábamos el año nuevo bailando, brindando y celebrando, pasando las uvas (reídas y lloradas) con los nuestros, y haciendo en definitiva nuestro propio balance de lo que llega en el dieciocho y de lo que pasó en el diecisiete. Mientras, en todos resonaba, más o menos fuerte, que hoy las mujeres aún tienen batalla por delante (y mientras varios agentes trasnochaban para resolver un caso).

Dudaba sobre si escribir esto o no, pero mientras lo dudaba escribía. ¿Cambia las cosas lo que yo escriba? ¿Ayuda en algo a alguien que la alfombra roja de los Globos de Oro se tiña de vestidos negros para condenar la violencia de género y los abusos sexuales? ¿Se genera con esto algún tipo de movimiento más poderoso de lo que imaginamos o simplemente es más de lo mismo? Creo que algunas causas se pervierten de su significado más real de tanto manosearlas, pero eso no quiere decir que sea justo o lógico o bueno. Cuando Seguir leyendo “HOY, LAS MUJERES”

MESES DE FEBRERO Y GENTE SIN PACIENCIA

Se supone que febrero es de los meses que peor se me dan. Cada año. Diría incluso que también marzo y abril, porque enero se da por supuesto, va en el pack. Ya en los noventa, los estudios revelaban, para escaso asombro de todos, que nueve de cada diez sufríamos cada temporada otoño-invierno, con la ausencia de luz y el cambio de clima, una sensación (sutil, matizaban ellos) de decaimiento del ánimo, el sueño y la energía. Como los osos cuando hibernan; es una regla de tres: cuanto más duermes, más lento te vuelves y menos sociabilizas.

Hasta que este año me reconcilié con él, con febrero y todas sus F frías y frenéticas. Porque este mes ha sido el de los propósitos cumplidos, modestia aparte, aunque  reconozco que cuando empecé el año y anoté algunos en esa lista, varios tenían forma de duda. Pero los he tachado y sienta fenomenal ser capaz. Siempre es más fácil hacerlo que pensarlo y morir de miedo imaginándolo.

Confieso que uno de ellos era volver a conducir. Hace unos años, Seguir leyendo “MESES DE FEBRERO Y GENTE SIN PACIENCIA”

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