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The Red Door

A veces, la vida

mes

julio 2018

LECTURAS DE VERANO

En verano veo a Dustin Hoffman en la paz de su piscina, en esa célebre escena de El Graduado donde guarda más parecido de perfil con el Tom Cruise joven que con el Dustin de ahora. De fondo suena The sounds of the silence, que unido al color del agua -más transparente que azul-, esa colchoneta y los reflejos del sol en el más absoluto silencio, son un deleite para los sentidos. Recuerdo que también sujetaba algo en la mano para beber, no sé el qué, es lo de menos. Ese momento es a lo que todos aspiramos cada verano; y yo cuento las horas.

A Dustin sólo le falta un libro entre las manos. No por obligación ni por ningún propósito de año nuevo, sino porque, como contaba hace poco, leer me parece terapéutico, me da perspectiva siempre, aumenta mi imaginación y mi capacidad de soñar, y me airea mucho la azotea, que buena falta hace cuando encallamos. Me gusta leer todo el año y, de hecho, en cuanto paso unos días sin coger una historia entre las manos por mil y un motivos como los de todos, intento ponerle remedio, pero es que además para mí el verano es sinónimo de listas de libros pendientes echando humo sobre la mesilla, de mar y playa, de comidas tardías y helados de cena, de arena bañada en salitre, de vida pirata y de atardeceres, de tiempo para perder en lo que quiera.

Así que, aquí van algunos de mis favoritos para este verano, por si haciendo la maleta suena ese “¿qué me leo, qué libro me llevo?”. Aunque, como para todo debate, harían falta más caracteres, más tiempo y más centilitros de cerveza: Seguir leyendo “LECTURAS DE VERANO”

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LOS SELFIES, EL PUDOR Y 3 AÑOS DE BLOG

Sobre el noble arte de los selfies, se ha escrito y dicho mucho desde que llegó a nuestras vidas y a nuestro lenguaje. Hoy no imaginamos no hacerlos, ¿cómo si no íbamos a hacernos fotos?, igual que no concebimos la ausencia en nuestras vidas del GPS, Internet y tantos otros lujos de nuestro día a día que no lo fueron hasta hace poco. Entre otras, me gusta cuando lo relacionan con la historia que cuenta Paolo Sorrentino en la serie protagonizada por Jude Law. Cuentan que el supuesto Papa Pío XIII no se dejaba fotografiar, no le gustaba ser visto ni que los focos supiesen de él en el Vaticano. Y, de alguna forma, esta pretensión contribuyó al misterio, a la divinidad y al secreto, como Philip Roth, que no sonríe nunca en sus fotos, o como ya hicieron también Salinger, Bansky o Kubrick protegiendo su identidad y su rostro en medio de un aura de intimidad que los mantuvo inaccesibles, viviendo la gloria en la oscuridad.
Ahora parece impensable vivir fuera de los focos, incluso nosotros, completos anónimos, compartimos públicamente lo que hacemos-comemos-sentimos-vemos-queremos. Y nos chifla la vida de los demás, echar el ojillo por la mirilla en vidas ajenas a ver qué se cuece. Para relativizar miserias, para sentirnos menos solos, para compartir incertidumbres, por diversión, por llenar los tiempos muertos, por curiosidad.

Volviendo a los selfies, siempre he sentido especial pudor al hacerlos. Seguir leyendo “LOS SELFIES, EL PUDOR Y 3 AÑOS DE BLOG”

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