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The Red Door

A veces, la vida

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Quesito BLANCO (para los solidarios)

ACHUCHONES SOLIDARIOS

Decía Benedetti una de mis frases más bonitas y recordadas… «hay abrazos tan fuertes que te rompen los miedos». Los rompen en mil pedazos, los miedos, los mieditos, los abismos, los fantasmas y lo que haga falta. Abrazos y achuchones de verdad que arreglan cualquier día peleón y se llevan lo malo bien lejos… todo un regalazo.

Hay otras veces en las que esos achuchones van más allá, mucho más allá, y se juntan para conseguir grandes proyectos como éste: la reforma integral por parte de la Fundación Aladina en la UCI del Hospital Niño Jesús de Madrid para adaptarla a los más pequeños y sus familias. En muy poquito será ya una realidad… ¡ENHORABUENA!

La Fundación Aladina está detrás de muchísimas cosas buenas (algunas ya os las conté) y desde 2005 atiende cada año a más de 1.500 niños y adolescentes en los siete hospitales públicos con los que colabora. Su presidente, Paco Arango, quería a principios de los 2000 devolver toda su suerte (en forma de tiempo e inversión) y así fue como empezó todo… visitando hospitales y conociendo niños valientes que le cambiaron la vida pero bien.
Desde entonces, Seguir leyendo “ACHUCHONES SOLIDARIOS”

LOS INVISIBLES

refugiados_12_Dadaab_by Brendan Bannon
Dadaab (Kenia). Foto de Brendan Bannon.

Imagina que tienes sed y decides ir a la nevera a por agua, o al grifo directamente, que sale igual de fría. Mientras lo haces, te llega el olor a tortilla recién hecha desde el quinto, como cada lunes, y te acuerdas de que tienes que preparar el tupper para mañana. Suena el teléfono, te pegan un grito desde el salón porque empieza tu programa favorito, y el sofá, tu gente y tu confort de lunes (que dices que odias) te esperan. Entonces imagina que oyes disparos, tantos que sientes que ni el fin del mundo ha de sonar tan tremendo. Puedes elegir Burundi, Siria, Afganistán, Colombia, Sudán, Irak o Somalia, pero hay más. Muchísimos más.

Si te pilla fuera de casa, ves incluso el misil caer junto a los tuyos. Aviones. Mucho humo y mucha sangre. Mucho caos.
Gente que corre y grita. Los que pueden.
Cuerpos por todas partes. Un horror que no se imagina. Y luego llegan las milicias, pisando fuerte, los fusiles cargados a la espalda, los tanques aplastando lo que has construido toda una vida, los tiroteos, y entran en las casas, las destrozan, saquean tu ropa, tus muebles, tu comida, lo más íntimo, te zarandean, ponen precio a la cabeza de tu padre y se llevan a tu hermano pequeño a luchar con ellos, a matar por ellos.

Y una vez que tienes el alma rota, quizás también la pierna, y todo desaparece, te marchas de la peor pesadilla. Nunca pensaste que acabarías así, Seguir leyendo “LOS INVISIBLES”

DON’T STOP ME NOW

«There’s a place I go when I’m alone, do anything I want, be anyone I wanna be. Hold it close, won’t let this go…».

A veces hay cosas que a simple vista no se ven, o no somos capaces de ver. Por muy en mayúsculas que lleguen o mucho ruido que hagan.
A veces, hay lugares, ideas y personas chocolate que se cruzan un día de repente, sin esperarlos nada, nada, pero que dan sentido y arrasan con todo, llegando incluso a crear dependencia. Como el chocolate y el anuncio del gorila.
Esos que merecen la pena y sólo suman. Ésos.

A muchas de “mis personas chocolate” las he conocido sin ninguna duda en este lugar del que hoy por fin hablo. Lo que contaba de ellas es que llegan, te hacen ser mejor o te inspiran, y luego se van. No son amigos 24/7, no hay compromisos ni etiquetas, con la gran mayoría compartí unas horas o unos días. Pero si les volviera a ver, sería igual, igual que esa semana o que ese único momento en el que me dieron perspectiva o me cuidaron.
Otras sí se han quedado. Quizá no las vea todo lo que quisiera, pero cuando nos vemos no ha pasado tanto tiempo como me creo y somos una pequeña familia a nuestro manera. Sólo nuestra. De algunos me acuerdo y de otros… tengo otro tipo de recuerdo. Muchos vivían muy, muy lejos y a otros les pongo cara pero ya no nombre; y, muchos otros, la gran mayoría, medían menos de metro y medio y me miraban desde abajo.

Podría empezar diciendo que este lugar es de mis favoritos porque no conozco nada que se le parezca. Seguir leyendo “DON’T STOP ME NOW”

LA LETRA MÁS CALLEJERA

Hace poco, alguien a quien no conocía me preguntó de dónde venía mi particular duelo contra las frases bonitas de propaganda barata. Si me habían hecho algo o se habían metido conmigo. «Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad», le gustaba decir a Joseph Goebbels, el ministro alemán de propaganda nazi. Y es que hay frases repetidas hasta la saciedad, eslóganes enmarcados entre flores, y tópicos contra los lunes y las dietas que pareciera que se quedan sólo en eso sin ir más allá.

Así que lo reconozco, a veces yo también me pongo un poco nazi, y otras mil más no me aplico el cuento de lo que tanto predico. ¡Culpable! Pero es que además se activa en mí una alerta roja nivel 5 cuando, en el peor momento posible, oigo los clásicos “bueno, no pasa nada” o “de esto no te vas a morir”. Sí, sí pasa, y no, seguramente no nos muramos de esto pero, ¿y mis 5 minutos de respirar y maldecirlo todo? Una cosa es aprender a gestionar las emociones y otra que te den palmaditas en la espalda. ¡Pido tregua antes de coger perspectiva y seguir adelante! Es verdad que la vida sube el volumen si somos reincidentes y nos dejamos matar mil veces por la misma bala, pero también es verdad eso de que cuando la vida se pone muy patas arriba y nadie sabe qué decir, cómo consolar, a veces basta con lo más tonto. Seguir leyendo “LA LETRA MÁS CALLEJERA”

ANTES DE DECIR ADIÓS

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Hay algunas iniciativas que son maravillosas, tal cual. Humanas y tiernas. Hay también mil y una teorías sobre cómo nos afectaría conocer la fecha exacta de nuestra muerte, porque sabemos que esto tiene un fin muy concreto, pero no es lo mismo saber eso que ser 100% consciente de que, hagas lo que hagas y pase lo que pase de aquí a entonces, el día x del mes y de tus (pongamos) 83 años, sera fini. Creo que algunos ese mismo día empezarían a morir un poco para convertirlo después en una lección, como buenos yonkis de la vida. Otros se darían a la vida pirata. Saber cuándo vas a morir lo cambia todo, aunque la fecha fuera tan lejana que aún tuviéramos 70 años por delante. Ni 70, ni 30, ni 8 meses. Y aunque no seáis muy fans de las pelis de miedo, es inevitable no acordarse de esta escena de Tobin Bell en Saw:

«Si te dijeran la fecha exacta de tu muerte, todo tu mundo se desmoronaría. Lo sé. ¿Puedes imaginar lo que se siente cuando te invitan a sentarte y te dicen que te mueres? La gravedad de eso, que el tiempo se te acaba. En un segundo tu mundo desaparece. Miras las cosas de otro modo y las hueles muy distintas. Lo saboreas todo, ya sea un vaso de agua o un paseo por el parque. La mayoría tiene la suerte de no saber cuándo se parará ese reloj».

Pero todo esto no dejan de ser elucubraciones sobre el poder de la autosugestión y nuestra psicología, porque la realidad es la de los pacientes terminales al oír el brutal “calculo que de 3 a 6 semanas, mejor váyase a casa”, Seguir leyendo “ANTES DE DECIR ADIÓS”

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