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The Red Door

A veces, la vida

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Quesito MARRÓN (microrrelatos)

EL ECO NO VUELVE SI NO GRITAS

Cuando somos pequeños y cargamos en la espalda una pesada mochila llena de libros que no queremos leer y deberes pendientes por hacer, nos enseñan desde una pizarra que el mundo gira en torno a teorías, reglas, principios y cálculos. Que ahora sabemos que la tierra es redonda, por qué el mar es de color azul, y que nuestro universo podría ser simplemente el experimento de un niño de secundaria de otro universo paralelo. Como en Matrix. Y nos apoyamos con fuerza sobre todas esas teorías, reglas, principios y cálculos para que el resto de decisiones que dependen de nosotros parezcan un poquito más livianas. Como si lo importante ya fuese seguro y nosotros sólo tuviésemos que jugárnosla un poco, pero no demasiado. Cuando, en realidad, el eco nunca vuelve si tú no gritas.

Hoy le robo a Miki Naranja, un poeta de esos que hace extraordinario lo más cotidiano, su recopilatorio de apuntes para resumir nuestras teorías, nuestras ciencias y nuestros orígenes:

APUNTE DE FÍSICA
El eco no vuelve
si no gritas.
PRINCIPIO DE PASCAL
Tomando la inteligencia
como una constante,
cuanto más te vacíes
más te llenas.
APUNTE DE BOTÁNICA
Las plantas crecen
en todas las direcciones.
APUNTE DE ASTRONOMÍA
La verdadera distancia
se mide en años.
APUNTE DE QUÍMICA  Seguir leyendo “EL ECO NO VUELVE SI NO GRITAS”

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UNA VIDA DE CINE

La primera vez que veo una peli siempre se me escapan cosas, detalles de los buenos. Supongo que por eso soy de las que repite siempre peli, como tú. Luego las veo con otra perspectiva, con otra pausa, y las devoro (a veces incluso con papel y boli) como si fuese un libro y pudiese pasar las páginas, retroceder, anotar y doblar esquinas.
Y de cada una de ellas (de las buenas) me quedo siempre con una frase, con una escena. Con un clic que me hace mirar más allá, o que se me suban las tripas a la garganta, o reír hasta no poder más. O, por qué no… salir literalmente bailando del cine.

Siempre quise una colcha llena de fotos bonitas cosidas. Toda una vida para taparse cada noche de invierno con los mejores recuerdos. Sí, como ésa, una igualita a la que cosió Susan Sarandon en Quédate a mi lado, la peli que nos decía «nunca digas nunca» y que tenía la mejor coreografía encima de una cama jamás vista: pijamas, un secador de pelo y ain’t no mountain high enough. También quise ser Matilda desde que tengo memoria y tener el pelo de Ann y Hall, en Boston, en Londres o en California, donde fuera, pero que nadie pudiese decirme que no era pelirroja. Me la sabía de memoria, cada diálogo, cada baile, cada escena. Sólo me faltaba llamar “socio” a mi padre y comer Oreos con crema de cacahuete, pero todo llegará, amiga. Seguir leyendo “UNA VIDA DE CINE”

SEPTIEMBRE

Hace un par de veranos, cuando tocaba volver a volver, escribía:

Dicen que septiembre no nos lo pone nada fácil, con sus portazos inesperados, sus adioses bruscos y sus promesas a medias. Promesas de lo que pudo haber sido y no fue. O duró un suspiro. Sus amores de verano, que no verás en invierno, y sus días interminables, que olvidarás antes de que llegue el otoño. Sus cambios de armario, sus vientos locos y sus pies en la tierra. Paraísos lejanos a cambio de bofetadas de realidad. A grandes dosis, que se note. Dicen que es como un lunes eterno, 30 lunes seguidos. Anochece antes y todo está de nuevo por escribir. Te has comido todas las fichas, y hasta los quesitos, y ya sólo queda volver al punto de partida. Entrar en fase de negación contra los calcetines y las prisas. Adiós terrazas, adiós olas de calor. Los mares se vuelven más grises, como el cielo, y las maletas se desoxidan sólo algunos fines de semana.

Y mientras tanto fue verano. Y fue septiembre. Yo me quedo aquí, enterrada en la arena, a la sombra de cualquier palmera, con el salitre pegado en la piel y las algas enredadas donde quieran enredarse. Me quedo con el sol, con la vida pirata y contando azules en el mar. Me quedo sin saber qué día es, a qué hora comer o cuánto trasnochar. Con permiso para todo. Con el tiempo a favor. Sonrientes y morenos, despreocupados y descalzos, con otro ritmo, con otra piel.
Una piel más desnuda. Más libre. Más salada.
¿Dónde estaba yo hace un año? ¿Me imaginaba que hoy estaría aquí, así? ¿Y tú? Qué hacías, dónde estabas, qué querías y planeabas… Seguir leyendo “SEPTIEMBRE”

LAS NOCHES DE VERANO

Cuando éramos pequeños (seguimos haciéndolo) veíamos los fuegos artificiales desde la vieja casa. Sonaban a palomitas de maíz metidas en el micro y todos corríamos por el pasillo como locos para disfrutar de las vistas privilegiadas de mi ventana favorita. Eran días de luz. Eran días azules, naranjas y blancos en una proporción que aún hoy desconozco. Tres cuartos de cielo y un cuarto de mar. ¿O quizá era al revés? Nunca nos cansábamos de contar azules, de playa, de sol. Nunca teníamos tampoco suficiente, porque éramos insaciables, reincidentes, eternos. Y nada podía robarnos los días de verano.

Recuerdo que el calor era igual de sofocante de lo que lo es ahora. Pasados los ligeros meses de primavera, se hacía con toda la vieja casa, dejando apenas un par de rincones furtivos libres de su dominio, y se acumulaba en cada una de las estancias hasta reducirlas a marmitas vivas que hacían imposible la retirada de los viejos ventiladores, que pasaban sin duda por su época menos gloriosa. Vuestra abuela recorría como una jefa de campamento los pasillos con cubos de agua mientras nosotros corríamos descalzos, sudorosos y en ropa interior o bañador hasta que caíamos rendidos y la siesta Seguir leyendo “LAS NOCHES DE VERANO”

QUE SE NOS VA LA OLLA

Somos un poco expertos en todo. Quedas a comer con amigos y los arquitectos porfían a los médicos mientras éstos les dicen cómo deben construir casas; al otro lado de la mesa, los profesores piden que los niños vengan de casa meados y llorados, y los padres dicen que de eso nada; y en el autobús hay tertulias profesionales sobre el asfalto, el tráfico y los ayuntamientos, porque estamos cargados de razón, claro.
A menudo enriquece, los debates nos hacen ser lo que somos; lo que no entiendo me gusta es esa necesidad mortal de llevar la razón por encima de todo y de todos. Ser considerado y educado con los sentimientos ajenos es lo menos torpe y más enriquecedor del mundo. A menudo damos por supuesto que nuestras convicciones, creencias y sensaciones son universales; o, al menos, certeras. Y negaremos esto si nos lo preguntan, pero lo cierto es que no nos suele gustar que nos cuestionen. Claro que no. Y muchas veces confundimos la pasión con los decibelios, decía Carlos Alsina un día de verano, como si así tuviésemos más razón o lo que decimos fuese más importante, mas verdadero, más lógico. Seguir leyendo “QUE SE NOS VA LA OLLA”

TODO ESO QUE QUISE DECIR

Cuando tenemos 20 años nos imaginamos con 30, con 30 nos imaginamos con 40, y con 60 nos imaginamos de vuelta a los 20. Nunca seremos tan jóvenes como hoy, y ese mantra debería acompañarnos cada día, grabado a fuego en la piel. A veces creo que no queremos mucho o poco, sólo queremos, y punto. Después de todo, los «te quiero» y los «gracias» son mejores en solitario, sin adjetivos, adverbios y adornos superfluos que los vacían y camuflan de lo importante. Siempre he pensado que los que te dicen “no pasa nada” en realidad no tienen ni idea de nada. Se puede decir mucho de una persona por cómo trata a los camareros. Y se puede decir mucho de un restaurante si el menú tiene fotos. Los tríos nunca son buenos: ni en la cama, ni entre amigos, ni en las Bermudas. Somos más las derrotas que las victorias, y más lo que tenemos que lo que perdimos por el camino. No hay nada mejor que echarle sentido del humor y ligereza a la vida, y mayonesa a las patatas fritas. Nunca pidas ensaladas en una hamburguesería, ni vayas al súper un lunes. En serio, mira siempre donde pones Seguir leyendo “TODO ESO QUE QUISE DECIR”

ME GUSTA ESA GENTE

Me gusta esa gente que da sorpresas. Ésa que se ríe sin querer. Y esa otra gente que se acuerda de lo importante. Me gusta la gente que acude al rescate, la que se busca la vida y tiene iniciativa. Me gusta la gente que contagia energía. La que habla de las películas por colores, porque Her siempre será roja y Amélie, verde. Esa gente que, mientras te saca sangre para donar, te sonríe y te da las gracias más sinceras. O un abrazo. Me gusta esa gente que aprieta la mano de verdad cuando la da. Ni blandiblú ni medias tintas. La que se pringa y la que pringa por echar un cable. La que te empuja, te hace subir y subir. La que te salva. Esa gente con grandes dosis de sentido del humor. Me gusta la gente que no le echa morro, la que no arrampla con todo a su paso; porque no hace falta; porque somos muchos. Me gusta la gente que te recomienda ESE libro. La que no hace preguntas indiscretas. La que no dispara sin control. La que no se cree en posesión absoluta de la verdad, cargados de razón, por encima de todo y de todos. Me gusta la gente que asume Seguir leyendo “ME GUSTA ESA GENTE”

LOS CHICOS DEL CALENDARIO

Cuando mi ex me dejó, me convertí en Judy Garland versión siglo XXI. Mi vida pasó a ser en blanco y negro, rodeada de restos de pizza, cleenex petrificados y escenas tan teatreras que eran perfectamente dignas de los 50, con golpes de pecho, puños en alto y todo muy lacrimógeno, en definitiva. Lo sé, sé lo que algunos pensaréis de mí, habrá incluso quien quiera recetarme una lobotomía para curarme de mi adicción patológica a la vida de cine, a los dramas, al show. Me llaman excéntrica, me tildan de loca. No lo dudo.

La verdad es que desde aquel mes de enero, nada volvió a ser igual. Yo misma no volví a ser igual. Podría haberme dado por la ópera, el boxeo o las compras compulsivas, pero así es la vida, ¿no? No puedo decir que no me lo avisasen, que no me hablasen de las famosas fases de súplica, locura, indiferencia y adaptación. Pero la pena se engancha si la dejas que te enganche. Cerré la puerta de casa, me abastecí de provisiones, hidratos y todos los vicios que supe encontrar para más tiempo del que podrían ustedes imaginar, y alquilé de la A a la Z todas las películas y documentales que mi cabeza y sobre todo mi DVD fueron capaces de soportar.
Hubo muchos, tantos como meses. Tantos como historias, Seguir leyendo “LOS CHICOS DEL CALENDARIO”

LO QUE NO LATE

«Sentado en el sofá de su casa, aguantando los envites que le daba la vida con tan sólo treinta y siete años, marcó tranquilamente el número de emergencias. A Joaquín un día se le paró el corazón. No hubo aviso previo ni recibió una carta certificada notificándole la noticia: ocurrió de repente. Él supo que algo pasaba cuando comenzó a respirar con dificultad y a sentir que la sangre no recorría el camino habitual de un lado a otro de su cuerpo».

La noticia dio la vuelta al mundo en 2012, cuando un bombero checo sobrevivía durante meses sin corazón. A Jakub Halik le habían diagnosticado unos meses antes un tumor maligno en el mismísimo corazón que le dejaba sólo un año de vida por delante y todos los especialistas le dijeron lo mismo: vamos a recetarte unas pastillas para que, cuando haya un donante compatible disponible, tu cuerpo no rechace el nuevo corazón. Otros muchos le desahuciaron: era demasiado agresivo y lo mejor era estar en casa.

Pero todo ese plan también tenía riesgos: en un tumor así, los medicamentos podían tener el efecto contrario y reforzar a las células malas.

Entonces, el cardiólogo Jan Pirk le propuso todo un salto al vacío… Seguir leyendo “LO QUE NO LATE”

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