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The Red Door

A veces, la vida

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Quesito VERDE (para los reflexivos)

EL ESPEJO

No se me ocurría mejor título que éste cuando hace algo más de un año leí una columna de Rosa Montero con el mismo título y empecé a darle vueltas a eso sobre lo que quería escribir. Casi siempre nos sentimos comparativamente más gordos, más feos, más flácidos y más enclenques que la mayoría de gente que nos rodea, y esa apreciación es casi siempre errónea.

«El otro día pasó por Madrid mi amiga Chus Lago, una alpinista y exploradora de élite; fue la tercera mujer del mundo (y la primera española) en subir al Everest sin oxígeno en 1999. Luego, en diciembre de 2008 y enero de 2009, se pasó dos meses cruzando la Antártida ella sola, arrastrando con sus propias fuerzas un trineo de 130 kilos y sometiéndose a temperaturas menores de 50 grados bajo cero. Chus completó la proeza y sobrevivió. En fin, con todo esto sólo quiero señalar su coraje extraordinario, su entereza, su fuerza física y sobre todo su fuerza interior. Hace falta ser alguien muy templado para lanzarse a la inmensa, inconcebible soledad helada de la Antártida, sin posibilidad de contacto humano, y no enloquecer. Guerreros que pelean contra su propia sombra». Seguir leyendo “EL ESPEJO”

POR 13 RAZONES

«Supongo que de eso trata todo. Nadie sabe con seguridad el impacto
que tiene sobre la vida de los demás. A menudo no tenemos ni idea.
Y aún así, hacemos las cosas exactamente igual».

Netflix nos ha convertido en zombis sonambulistas adictos a las series (más) e incapaces de esquivar el botón de “siguiente episodio”, que apenas nos da un margen de cinco segundos para dejar esta vida de crápulas cinéfilos y dormir un poco… o seguir. En estas, me zampé la primera temporada de 13 reasons why en pocos días de calor infernal y con cada capítulo se me amontonaban mil ideas y reflexiones que quería compartir cuando fuese capaz de ordenarlas. Ahora, después de una semana en Barretstown con los niños más especiales que conozco, no había mejor momento. ¡Allá voy!

Escribía hace más o menos un año (aquí) que se hace difícil ver a los muertos, especialmente cuando alguien muere joven. Cuando sentimos que no toca o cuando es tan imprevisto que el dolor es enorme. Tan enorme como el pedestal póstumo.
La historia de Hannah, Hannah Baker, se va deshilachando cinta a cinta, entremezclando presente y pasado (brutal el juego de luces y las oscilaciones de color/oscuridad y brutal la B.S.O.) en medio del huracán que supone para los protagonistas ser adolescentes y sobrevivir. A ellos. Al colegio. A los demás. A lo que se espera de cada uno. A las etiquetas. Seguir leyendo “POR 13 RAZONES”

DE DOS EN DOS

«Me basta con estar con aquellos que quiero, comprobar que me vale con tenerlos cerca, disfrutar la vida en compañía. 
Cuando la vida es bella, vale la pena sumergirse en ella de dos en dos…».

Cuando pasan cosas bonitas, supongo que todo sabe a poco. Querríamos más. Querríamos volver a ese momento en el que sales de la oficina volando, directo a Barajas, con todo el tiempo por delante y la adrenalina a mil. Querríamos volver a empezar y poner el contador a cero para exprimir estos días una y otra vez desde el principio.
Querríamos estar de vuelta en Donosti, celebrando con los novios todo lo bueno. Porque se nos ha casado la primera y todo son buenas excusas para celebrar, para brindar y para emocionarnos juntas. En el reparto de amigas me tocaron las mejores y allí nos fuimos todos.

Volvía hace unos días afónica, fiebrosa y agotada, y mientras la lluvia nos despedía hasta la próxima desde esa avionetilla en la que despegamos de Hondarribia, pensaba que volvía a casa llena de energía a pesar de todo, feliz y repleta de ideas nuevas y reflexiones sobre las que quería escribir y compartir. Seguir leyendo “DE DOS EN DOS”

MALAS MADRES

Hay mucho debate con esto de ser “normales”. Con ir al ritmo de nuestros amigos, de nuestra edad, de «lo que toca», de cumplir los requisitos. De sumarnos a la corriente de lo que todos hacen porque es lo que todos hacen y hay que hacerlo. ¿No? ¿Qué parte de lo que hacemos lo hacemos por moda y qué parte porque sí, porque nos gusta y nos sienta bien? Quiero pensar que gana por goleada lo segundo… pero a veces tengo mis dudas.

El domingo es el Día de la Madre y quería compartir una reflexión que he leído mucho últimamente: ser o no ser madre (o padre), esa es la cuestión. Varios personajes públicos, libros, plataformas y artículos de opinión se han hecho eco del debate de la (no)maternidad con distintos enfoques y argumentos, porque hay mujeres que no pueden o no quieren serlo, aunque hasta hace poco haya sido un tabú de esos que es mejor no comentar, no vaya a ser…
Hace poco tenía yo el mismo debate en una cena, y la verdad es que no soy capaz de decir mucho… sobre algo tan delicado, complicado y superpersonal. Ser madre es un instinto natural y animal, pero también debe ser siempre una decisión.

¿Sabes ese momento en el que vas de fiesta y te preguntan que cuándo Seguir leyendo “MALAS MADRES”

LIBERTAD INTERIOR BRUTA

Cuando el pasado verano leí por fin Libertad (la aclamada novela del revolucionario Jonathan Franzen) me llamó la atención una frase que muchos personajes repetían: «Pobres los Berglund, creo que aún no han aprendido a vivir». Y digo yo, ¿cómo se hace eso? Cómo sabemos de qué va la vida, la felicidad, el éxito, los pasos que damos. Cómo sabemos qué debemos hacer en cada momento: cuándo huir, cuándo aguantar el tirón, cuándo plantarse. Creo que de eso aprendí mucho el año pasado, y qué difícil!! Y creo que más bien venimos sin manual de instrucciones, dedicándonos a aprender por el camino y a ir cogiendo el ritmo del baile, cada uno a su manera, cada uno con sus pasitos (o pasotes). A eso hemos venido.

La novela de Franzen me encantó y la recomiendo. Sobre todo porque nos habla de quiénes somos, de nuestra parte desconocida, oscura u oculta, y de cómo nos debatimos todos entre lo que se espera de nosotros y lo que realmente queremos. No es un libro facilón para leer entre sagas (bobas) de vampiros y Greys; va mucho más allá, con un trasfondo político brutal que se deja intuir, con personajes íntimos y complejos que se entrelazan, y con una clara reivindicación a no amenazar la libertad. En cualquiera de sus formas.

Y entonces pensé… creo que una de las mejores sensaciones que nos puede dar la vida es esa libertad. Libertad para Seguir leyendo “LIBERTAD INTERIOR BRUTA”

HAY UN FEMINISMO

A veces no sé si evolucionamos o involucionamos, pervirtiendo todas las causas hasta abanderarlas sin sentido o desnudarlas de todo su valor real. Las teorías avanzan con nosotros y la realidad grita a los cuatro vientos que la revolución igualitaria de la mujer ha cambiado y está cambiando.
Un día escribí que corren malos tiempos para el matiz, unas veces la palabra es bala y otras, salvavidas. Queremos la verdad, pero somos hostiles a ella; queremos realidad, pero que no duela tanto. Corren malos tiempos para el matiz pero espero que no para la libertad de opinión: siento que se miden tanto las palabras que todo se edulcora. No vaya a ser.

Hace unas semanas me emocioné con la Women’s March, que movilizó a millones de personas en 700 ciudades del mundo entero. Me emocioné mucho. Creo que ver riadas de personas que se movilizan por una causa común, justa y necesaria me parece uno de los poderes más maravillosos de este mundo en el que vivimos. Ese momento en el que muchos dejan de lado sus diferencias y convicciones para sumar fuerzas por quien lo necesita, y su poder es tan brutal que nos llena de energía y esperanza a todos los demás. Me da igual que sea un potente «no a la guerra», un valiente «no more racism» o un generoso «la historia también es de ellas».

Hoy no he venido a hablar de eso que algunos llaman feminazis, porque ese feminismo revanchista que divide el mundo en dos nada tienen que ver con el movimiento social verdadero y porque Seguir leyendo “HAY UN FEMINISMO”

(IM)PERMEABLE

Hay un japonés septuagenario, delgadito y muy serio, conocido ya en el mundo entero, que cree que el agua tiene memoria, una especie de «conciencia líquida» que sería sensible a nuestra actitud, al sonido que hacemos, lo que sentimos y lo que pensamos. Desde hace más de 20 años experimenta con los cristales de hielo del agua y estudia su comportamiento y la «información» que nos da cada gota (hasta el Grupo Pascual le contrató para analizar el agua mineral Bezoya, «la más bella de toda España»).
Masaru Emoto sintió que su hipótesis se reforzaba cuando congeló una gota de aceite esencial de flor de cerezo y, al descongelarla lentamente, se fueron formando cristales de agua con forma de… la flor del cerezo.

Dice que no depende del idioma, sino que cada palabra bonita, con su vibración natural, transmite una emoción positiva que ayuda a que el agua cristalice en algo armonioso y bonito; y cada palabra agresiva, en algo feo y descompensado.

Todos tenemos días feos en los que nos bajaríamos un ratito Seguir leyendo “(IM)PERMEABLE”

ESTE AÑO APRENDÍ

Este año aprendí cosas de las que seguramente no me acordaré, pero que me acompañarán unos años, invisibles a mi lado, enseñándome otras nuevas. Algunas no las olvido, las veo como si estuvieran aquí mismito, y otras las intuyo o las veré cuando toque. Hay otras que, en cambio, se nos escapan sin querer, tan cerca de nosotros que no lo vemos, «como los peces con el agua que los contiene…».

Este año aprendí palabritas en euskera, prometí refrescar mi alemán y soy un poco menos paquete juagando al pádel (¿no?). Aprendí nuevas recetas para chuparse los dedos y aprendí, una vez más, que no hay nada como la constancia. Aprendí de mí, claro, y aprendí de lo que me fui encontrando, supongo que no por casualidad.

Este año aprendí que hay querer, si no, no sirve de nada. Aprendí que no hay nada como Seguir leyendo “ESTE AÑO APRENDÍ”

SOBRE CINE, TEORÍAS DEL LENGUAJE Y CIENCIA FICCIÓN

La memoria es extraña (y la desmemoria también), no suele funcionar como imaginamos. No sé si el pasado condiciona al presente, o si más bien el presente somete al ayer. El tiempo, dentro de los límites que inevitablemente tiene, nos va ordenando, configurando y colocando. Y me fascina por eso cómo el cerebro, en su capacidad brutal de tantas cosas que se me escapan, es capaz de modelarse, transformarse incluso, según en qué lengua nos comuniquemos.

Recuerdo que una de las primeras ideas que aprendí en la carrera fue que existe una relación entre el concepto que tenemos del mundo y la gramática del lenguaje que hablamos. ¿No es increíble?
En los primeros meses de vida, cuando somos aún bebés, aprendemos a identificar los sonidos de las letras (de nuestra lengua materna) y a descifrar su significado, y así vamos definiéndonos, porque al fin y al cabo la lengua tiene género, tiempo, emociones, memoria, relativismo cultural, idiosincrasia (incluso hegemonía política, ya sabemos). Y porque pensamos en palabras. Tal cual. Seguir leyendo “SOBRE CINE, TEORÍAS DEL LENGUAJE Y CIENCIA FICCIÓN”

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