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The Red Door

A veces, la vida

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Quesito VERDE (para los reflexivos)

LA IMPORTANCIA DE LA TRIBU

Tenemos necesidad de tribu. Las buscamos y las anhelamos desde pequeños, como un mantra que nos repetimos de manera inconsciente para aumentar nuestras posibilidades de supervivencia en medio de la jungla, o tal vez para sentirnos aprobados, sostenidos y apreciados, sin renunciar a la libertad. Es un impulso biológico heredado de los mamíferos. Formamos parte de grupos, de equipos, de clubes; somos parte de un clan. Si jugamos fuera de casa, al menos nos enfrentamos juntos contra el rival, amparados bajo un escudo común, una causa o un credo. Somos contrarios que, pese a evolucionar y mutar, se buscan, confabulan e intercambian pillerías como niños en el recreo cuando sus necesidades se cruzan, o cuando sus equipos se enfrentan, porque el enemigo es común o porque lo más simple se comparte. Y que mal de muchos… como si también al compartir lo malo (o lo más difícil), se aliviara un poquito la carga, sin saber bien cómo o por qué. Y dentro de esa red que tejemos nos sentimos más capaces y útiles, menos amenazados, especialmente en los días más cansados, perdidos y solitarios.

Decía Marina Keegan, Seguir leyendo “LA IMPORTANCIA DE LA TRIBU”

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A QUIÉN LE IMPORTA

Cuenta la historia que un padre iba acompañado de su hijo pequeño y su burro por la plaza principal de un pueblo de camino a realizar trabajos en otra aldea lejana…

Un buen día, el niño iba montado en el burro y el padre caminando cerca de ellos; al pasar por la plaza del pueblo, concurrida de vecinos mirándoles con curiosidad, éstos comentaron: «¿Será posible? Un niño tan fuerte y robusto sobre el burro y el pobre padre mayor y achacoso caminando, ¡qué poca vergüenza!». Estos comentarios llegaron a oídos de este hombre y, a la semana siguiente, fue él quien se montó en el burro, mientras su hijo caminaba a su lado, azuzando al animal. Los vecinos del pueblo arremetieron entonces con sus críticas hacia el padre: «¡Qué vergüenza! El pobre crío caminando y él tan contento sobre el burro, ¡vaya padre!». Al tercer día, tratando de evitar las críticas del pueblo y sus vecinos, tanto el padre como el hijo atravesaron la plaza montados en el burro. Los comentarios no se hicieron esperar: «¿Cómo es posible que tengan tan poca consideración con ese animal? Los dos sentados tranquilamente y el pobre burro agotado llevándolos sobre su lomo…». Pasado el tiempo, y al tener una vez más que pasar por el pueblo, el padre y el hijo decidieron entrar caminando en la plaza del pueblo frente a las miradas de todos los vecinos, llevando al burro atado con una cuerda junto a ellos. Al ver esto, los vecinos no pudieron dejar de exclamar: «¡Qué estúpidos, para qué quieren el burro si van los dos caminando y el animal moviéndose a sus anchas, ¡qué poco cerebro tienen!».

Si echamos un vistazo a cómo funciona el mundo, es fácil deducir que es imposible complacer a todos. En realidad, si logramos complacer al Seguir leyendo “A QUIÉN LE IMPORTA”

A LOS PADRES

Joan Margarit, en su poema Piscina, cuenta la historia de un hijo que recuerda cómo su padre le enseñó a nadar. Él estaba muerto de miedo, claro, ante la inmensidad del agua y lo desconocido, sin acertar a entender la profundidad del medio y sorteando baldosas resbaladizas con sus torpes movimientos. Años después, cuando su padre ya no está a su lado, es el propio hijo el que comprende que no era él quien se agarraba a su padre para poder avanzar, sino al revés.

Aprendí a nadar, pero más tarde, 
y olvidé muchos años aquel día. 

Ahora que ya nunca nadarás, 

veo a mis pies el agua azul, inmóvil. 

Comprendo que eras tú quien se abrazaba a mí 

para cruzar aquellos días.

A veces, como dice Laura Ferrero, los hijos tardamos en darnos cuenta de eso: nacemos sabiendo agarrarnos a la vida pero tardamos media vida en volver a saber hacerlo, porque olvidamos que ser hijos también es sostener. Abrazar. Darles la mano para nadar o para poder atravesar los días, que no son otra cosa que la vida.

A los padres siempre se les busca, ya sea por presencia o por ausencia, por referencia o por carencia, por admiración o por misterio, por amor o por ciencia. Hay padres que están sin estar, padres que nunca estuvieron, padres que no son como Seguir leyendo “A LOS PADRES”

SEAMOS CAMELLOS SIN LÍMITES

Hace poco me ofrecieron un trabajo puntual con el que no contaba, como tantas otras cosas, y pensé que no sería capaz de hacerlo aunque sólo fueran a ser un par de horas, que era mejor rechazarlo. Pero mi buen consejero me dijo que fuera sin dudarlo a por ello, porque de las dificultades uno sale reforzado. Ese mismo día, horas más tarde, estaba corriendo mientras escuchaba el podcast de Belén Canalejo y fue como si una cinta elástica rebotara ciertas frases hacia mí justo ese día: decía algo así como que las creencias limitantes hacen que aceptemos que las cosas son así y que no podemos hacer nada por cambiarlas. Hay tantas como cada uno queramos creer: no valgo para esto, jamás podré dejar este trabajo o aspirar a algo mejor, mi memoria es malísima, a este paso nunca voy a tener pareja, no voy a conseguir aprobar las oposiciones, no soy nada creativo, el deporte no se me da bien, no soy capaz de hablar en público, esa ropa a mí no me queda bien, no soy gracioso, siempre estoy enfermo, no caigo bien a primera vista, no valgo para cocinar, siempre he sido impulsivo, a mi madre le pasa igual… Al fin y al cabo, las mil y una mentiras o barreras mentales que, como sociedad, nos hemos ido contando unos a otros, siguiendo una serie de patrones establecidos o creencias adquiridas que en muchos casos poco o nada tienen que ver con nosotros pero que, con los años, hemos ido asimilando de manera casi subconsciente hasta hacerlos nuestros.

Hay una historia que me contó mi madre y que de vez en cuando recuerdo; se llama diecinueve estacas para veinte camellos: Seguir leyendo “SEAMOS CAMELLOS SIN LÍMITES”

UNA EDUCACIÓN

James Rhodes, pianista británico y activista contra los abusos sexuales que él mismo sufrió en la infancia, decía hace poco: «No he oído a ningún partido mencionar a los niños; espero que esto cambie a medida que nos acercamos el 28 de abril».

Tara Westover, autora del libro Una educación, se crió sin pisar durante toda su infancia ni una escuela ni un hospital, en un entorno aislado y fundamentalista, hasta que en la universidad descubrió que podía vivir una vida completa: «Es importante que la educación no se convierta en arrogancia; siempre debe ser una expansión de tu mente, una profundización de tu empatía, una ampliación de tu perspectiva. Nunca debería endurecer tus prejuicios. La educación debería servir más para plantear preguntas que para afianzar certidumbres».

Benajmin Zander es director de orquesta y compositor, y ha dado varias conferencias por todo el mundo. Hace poco, en una charla organizada por BBVA, contó esta historia de su infancia: «Mi primer profesor me dijo que no llegaría a nada y que no era bueno; me desanimó; en cambio, poco después, apareció otro profesor que creyó en mí y me animó durante tres años. La enseñanza es eso: abrir caminos, sostener una llamada sagrada. Es lo mejor que uno puede hacer».

Michelle Obama, en su recién publicada Seguir leyendo “UNA EDUCACIÓN”

SOMOS LO QUE PENSAMOS

El otro día, en una cena con amigas, con temas que van y vienen, conversaciones interrumpidas, ponerse al día y compartir, salió de alguna manera el tema de cómo nuestra actitud, optimismo y manera de enfocar las adversidades condicionan nuestro bienestar. No es pseudomedicina ni psicología barata, sino que realmente nuestra predisposición ante cualquier situación determina qué sucederá y hacia dónde iremos.

A la mañana siguiente, otra buena amiga, me envió de casualidad una entrevista que publicaba El Mundo a la psiquiatra Marian Rojas Estapé, hija a su vez del psiquiatra Enrique Rojas (El hombre light, El amor inteligente, No te rindas), que decía precisamente así: «Tu cerebro y tus emociones te enferman y te curan»; y añadía que por eso es tan importante conocer cómo funcionan, estudiar nuestro interior, aprender a gestionar el sufrimiento, la frustración y el dolor, y entender que el poder de la mente es brutal.

Así que empecé a investigar más sobre el asunto, a leer su libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas y a buscar más información sobre el asunto. Resulta que, al finalizar por fin la Guerra Fría (1945-1989), el ejército estadounidense acuñó el término VUCA para describir la nueva realidad a la que tenían que enfrentarse: Seguir leyendo “SOMOS LO QUE PENSAMOS”

LA DIFÍCIL TAREA DE SER FELIZ EN EL VERTEDERO

Dos buenas amigas reflexionaban hace poco sobre lo complicado que resulta a veces disfrutar realmente de cada día, sin esperar grandes obsequios, frente a ansiar constantemente el siguiente viaje, el siguiente gran acontecimiento, el siguiente fin de semana. Me acordé entonces de una reflexión de Laura Ferrero que recordaba una escena de la película Boyhood, cuando Patricia Arquette se derrumba en la cocina después de la graduación de su hijo y dice: «Ya está, ya he hecho todo lo que tenía que hacer. Y ahora qué, ¿esto es todo?, ¿lo próximo que me queda es organizar mi propio funeral? Creí que habría algo más…». Boom.

Dicen los que saben de esto que no hay nada como aprender a renunciar y a andar ligeros por la vida. Cuanto menos necesitamos para estar completos, felices y satisfechos, más fácil nos será disfrutar de cada pequeño acontecimiento o alegría. Y qué difícil eso, ¿no? El psicólogo Rafael Santandreu lo explica fenomenal con otras palabras: «Cada día que pasa tengo más claro que buena parte del camino hacia la fuerza, el crecimiento personal y la estabilidad emocional podría resumirse en esto: Seguir leyendo “LA DIFÍCIL TAREA DE SER FELIZ EN EL VERTEDERO”

SOBRE LA GESTIÓN DE CONFLICTOS

Hace un tiempo, leyendo sobre cómo resolver conflictos y sobre la no-violencia, leí esta leyenda que dice así:

Un religioso derviche y su discípulo se hallaban caminando por una tranquila carretera. A lo lejos, distinguieron una nube de polvo: un elegante carruaje tirado por cuatro caballos blancos venía a toda velocidad. A medida que se aproximaba, se dieron cuenta de que el vehículo no frenaba ni se apartaba del centro de la vía. En un minuto lo tuvieron encima, así que saltaron a una zanja. Cuando se levantaron, vieron cómo el carruaje se alejaba levantando más polvo, esta vez sobre sus ropas. El discípulo pensó en lanzarles una maldición, pero antes de que pudiera hacerlo, el maestro se adelantó y dijo:
¡Qué vuestra vida os colme de felicidad!
El joven, sorprendido, preguntó:
¿Por qué le deseáis felicidad a esa gentuza? ¡Por poco nos atropellan!
¿Piensas de veras que si fueran felices irían por ahí molestando a los demás?respondió sereno el maestro.

A todos nos pasa, nos enfadamos, perdemos los nervios y echamos sapos y culebras. Recuerdo una compañera de trabajo tecleando sin descanso en el email todos los insultos y desahogos posibles, mientras se giraba hacia mí en busca de una sonrisa cómplice, para después borrarlo todo y responder con la fórmula de cortesía propia. Poco a poco, consigo Seguir leyendo “SOBRE LA GESTIÓN DE CONFLICTOS”

NAURU, LA ISLA CÁRCEL

A veces, parece que aquello de lo que no se habla en los medios, no existe. Hay tantas noticias sucediendo cada día, tantos intereses creados y tanta desinformación, que algunas noticias mueren antes de que nos dé tiempo a enterarnos. El ritmo es tan bestia que lo que hoy es noticia, mañana ya es pasado. Pero deberíamos leer cosas poco agradables más a menudo, porque no por ello dejan de existir, sino todo lo contrario.

Cuando escribí aquello sobre los invisibles y sobre esas 65 millones de historias de refugiados que se veían forzados a dejar atrás su hogar, su país, su vida e incluso a sus seres queridos, contaba también, así como de puntillas, que hay una bonita costumbre en mi familia: algo así como colaborar con una ONG cada vez que encontrábamos un trabajo nuevo o lográbamos un cambio decisivo en el que habíamos puesto mucho. Una manera de devolver todo lo bueno que nos pasa cuando otros, de aquí cerca y de allí lejos, necesitan demasiado.

Hace apenas unos días, gracias a una conversación con una voluntaria de Médicos Sin Fronteras, mi madre me habló de pronto de la isla de Nauru, donde MSF y otras ONG ofrecían asistencia médica y servicios psicológicos hasta que en octubre de 2018 el gobierno les prohibió el acceso. Y me parecía importante compartirlo Seguir leyendo “NAURU, LA ISLA CÁRCEL”

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