«Joder, ya, pero es que hoy tendría que estar allí, cogiendo ese avión que compramos hace meses, y no aquí». Se lo oí decir a una chica el otro día a mi lado, llorando y colgada del teléfono en la consulta del médico. Es verdad, pensé, todos tendríamos que estar cogiendo aviones que no cogimos… Porque no se podía. Porque hacemos planes y luego la vida… pasa. Pasa y arrasa.

Casi todo se cumple, pero no siempre de la manera que imaginábamos o creíamos.

Porque casi nada es tan, tan importante.

Tendríamos que estar cogiendo un avión. Tendríamos que estar celebrando eso que teníamos pendiente. Tendríamos que estar allí, gastando dinero en helados y crepes y bares. Tendríamos que estar llegando. Tendríamos que ser uno más. Tendríamos que haber escogido la otra puerta. Tendríamos que haber sido más rápidos, o todo lo contrario. Tendríamos que haber elegido otra fecha, otro coche, otro destino. Pero no pudo ser. Tocó cambiar los planes, y seguro que para bien. Nos dan una noticia Seguir leyendo “CAMBIO DE PLANES”

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