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The Red Door

A veces, la vida

LA TENTACIÓN VIVE EN PARÍS

Siempre he tenido una debilidad especial por Billy Wilder. Creo que ya lo conté alguna vez, pero, aunque me cueste tener favoritos para casi todo en general, Con faldas y a lo loco y El apartamento son una excepción para mí como lo es su director en el cine de los años 50. Hubo un tiempo en que me dio por ver mucho cine en blanco y negro; al bajarme del autobús que me traía desde la universidad, iba a la biblioteca pública de al lado de casa y me hacía con tres o cuatro películas por semana. Como no me dejaban coger más, le pedí a una amiga que se hiciese también el carné y me lo prestase para que pudiese alternarlos y no quedarme sin material. Todo menos eso. Pensándolo bien, creo que todo empezó años antes, en el colegio, cuando mi madre nos traía de la hemeroteca del trabajo todos los fines de semana varios clásicos para ver en familia. Recuerdo muchos títulos y también recuerdo que acabamos con la serie completa del detective Poirot y Miss Marple.

Otros de los clásicos de Billy Wilder es La tentación vive arriba, protagonizada por Marilyn en 1955. Si por algo pasó a la historia fue por la escena icónica y sexy, en la 42 con Lexington, de la actriz en el respiradero del metro de Nueva York, momentazo equiparable al bofetón de Glenn Ford a Rita Hayworth en Gilda. Me imagino a Marilyn Monroe, recién enamorada de Arthur Miller (se casarían al año siguiente) y fiel lectora de Hemingway, leyendo a los mejores y paseando por otras ciudades. ¿Por dónde? Por París. Seguir leyendo “LA TENTACIÓN VIVE EN PARÍS”

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CUANDO TODOS OPINAMOS

Cuando opinar de todo es deporte nacional, hay que andarse con ojo. Medir, apuntar bien, darse un puntito de cuando en cuando. Algo tan viejo como ser educado, respetar, empatizar. Porque nunca se sabe qué pasa al otro lado, cómo de compleja es la vida del otro o cómo de pequeña es nuestra perspectiva. Si, en época de Hitler, Goebbels decía que una mentira repetida mil veces se convertía en verdad, ahora diríamos que las historias se crean a base de contar una sola cosa sobre alguien o algo, una y otra vez, mostrándola sólo como eso. Y nada más. Tan sencillo y tan falso como decir que Nigeria es sólo violenta. O que ése es sólo gay. O sólo blogger. O sólo gordo. O sólo cornudo. Las historias que oímos son las historias que contamos, y las historias que leemos son aquellas sobre las que después escribimos. Pero esas vidas paralelas son siempre mucho más que una sola historia. ¿Verdad?

Escribía Javier Aznar en su última columna en Elle que «miramos con cierto desdén y recelo a los youtubers, a esa generación Instagram y Snapchat, a los tan caricaturizados millennials. Puritita envidia. Se habla de ellos como si fueran una raza extraterrestre, reptilianos que habitan entre nosotros con los que todavía no hemos encontrado un sistema de comunicación adecuado. Asumimos que no cogen un libro, Seguir leyendo “CUANDO TODOS OPINAMOS”

EMPANTALLADOS

«Estaba viendo Rocky el otro día con un amigo. Y hay tantas escenas en las que el tipo está solo, sentado en un colchón sucio, que es hasta bonito ver lo solo que está. Ya nadie está así de solo. Nadie. Es todo absurdo, olvidamos que no pasa nada por no estar en todo momento entretenido», Sick in the head, recopilación de entrevistas y reflexiones de Judd Apatow.

Cada generación tiene sus retos. Eso es tan obvio que sólo Gurb, el marciano de Eduardo Mendoza, nos lo negaría. Pero la historia necesita verse con perspectiva para entenderse (obviedad número dos); si no, es demasiado pronto y podemos dejarnos llevar por primeras impresiones o errores de cálculo. La neutralidad la dan los años, igual que la ligereza.

Escribía hace unas semanas que, con voluntad y algo de insensatez, nuestros padres cuentan que se fueron haciendo adultos, hasta que llegó el recambio generacional de turno y tocó ceder el trono a los siguientes, no sin rechistar, porque normalmente es condición sine qua non que sintamos ese territorio como propio, y por tanto arrebatado y amenazado, olvidando que lo que en los 80 fue indispensable ahora no es más que un chiste que nos hace cosquillas y se ríe a carcajadas desde la sombra de nuestra ingenua simplicidad. Vivir a través de la pantalla es nuestro diagnóstico, con su 2×1 de síndrome de dispersión constante, que acabo de bautizarlo pero que en inglés ya existe y usan para otros asuntos: “relentless fragmentation”. Eso de ver conciertos a través del móvil para guardar el vídeo siempre de recuerdo, eso otro de cenar y tener una proyección de nuestra mano, o ese lugar tan común que es ver series y mirar por el rabillo del ojo Seguir leyendo “EMPANTALLADOS”

HOY, LAS MUJERES

«Nada asusta más a un cafre que una mujer que sabe leer, escribir, pensar y encima enseña las rodillas», Carlos Ruiz Zafón.

Normalmente hablo de otras batallas. O de otras reflexiones que nada tienen que ver con los sucesos, guerras dialécticas, opiniones y fronteras con las que convivimos día a día. Supongo que, en su día, preferí no opinar abiertamente de lo que necesita mucho más espacio que el que se puede contener aquí en apenas doce docenas de palabras. Aunque me encanten las columnas de opinión y tenga la mía (no siempre definida, pero mía).

Hace unas semanas, empezábamos el año nuevo bailando, brindando y celebrando, pasando las uvas (reídas y lloradas) con los nuestros, y haciendo en definitiva nuestro propio balance de lo que llega en el dieciocho y de lo que pasó en el diecisiete. Mientras, en todos resonaba, más o menos fuerte, que hoy las mujeres aún tienen batalla por delante (y mientras varios agentes trasnochaban para resolver un caso).

Dudaba sobre si escribir esto o no, pero mientras lo dudaba escribía. ¿Cambia las cosas lo que yo escriba? ¿Ayuda en algo a alguien que la alfombra roja de los Globos de Oro se tiña de vestidos negros para condenar la violencia de género y los abusos sexuales? ¿Se genera con esto algún tipo de movimiento más poderoso de lo que imaginamos o simplemente es más de lo mismo? Creo que algunas causas se pervierten de su significado más real de tanto manosearlas, pero eso no quiere decir que sea justo o lógico o bueno. Cuando Seguir leyendo “HOY, LAS MUJERES”

MESES DE FEBRERO Y GENTE SIN PACIENCIA

Se supone que febrero es de los meses que peor se me dan. Cada año. Diría incluso que también marzo y abril, porque enero se da por supuesto, va en el pack. Ya en los noventa, los estudios revelaban, para escaso asombro de todos, que nueve de cada diez sufríamos cada temporada otoño-invierno, con la ausencia de luz y el cambio de clima, una sensación (sutil, matizaban ellos) de decaimiento del ánimo, el sueño y la energía. Como los osos cuando hibernan; es una regla de tres: cuanto más duermes, más lento te vuelves y menos sociabilizas.

Hasta que este año me reconcilié con él, con febrero y todas sus F frías y frenéticas. Porque este mes ha sido el de los propósitos cumplidos, modestia aparte, aunque  reconozco que cuando empecé el año y anoté algunos en esa lista, varios tenían forma de duda. Pero los he tachado y sienta fenomenal ser capaz. Siempre es más fácil hacerlo que pensarlo y morir de miedo imaginándolo.

Confieso que uno de ellos era volver a conducir. Hace unos años, Seguir leyendo “MESES DE FEBRERO Y GENTE SIN PACIENCIA”

¿HAS VISTO BIG LITTLE LIES?

Norte de California. Nada es lo que parece en la Costa Oeste. De fondo suena rock de los ochenta, The Flaming Lips, psicodélico, misterioso, en tensión. Suena también el soul de Michael Kiwanuka como cabecera y una banda sonora perfecta, cañera, enrarecida y fiel reflejo de las emociones. Algo así como mirar un Pollock y añadirle los acordes estridentes. Todos los capítulos, los siete, empiezan con el mar y todos los protagonistas se conectan con él. A lo largo de la costa, con esa música potente, las olas rompen salvajes contra las rocas. La luz es siempre la misma, tenue. Y la fotografía, brutal.

Relaciones complicadas. Mujeres que parecen perfectas. Madres solteras que quieren otra vida, un cambio. Popularidad demente. Niños que repiten patrones e imitan conductas. Temperamento. Abuso. Asesinato. Amistad. Podría sonar a lo de siempre, a mujeres encasilladas en esos mismos papeles una y otra vez hasta agotar el cartucho, pero esta vez ellas reclaman, entre contradicciones y tropiezos, que son algo más que madres y que más allá de los cuarenta también hay historias que contar. Ellas son protagonistas absolutas de sus vidas.
Las cinco protagonistas son algo excéntricas, incluso neuróticas, en medio de una sociedad que maquilla las insatisfacciones y las mentiras: beautiful people, beautiful problems. Seguir leyendo “¿HAS VISTO BIG LITTLE LIES?”

ENTRE DOS AGUAS

«Se habla de que las heridas cicatrizan, pero siguen siendo heridas; puede que en algún momento no notemos que algo nos falta, pero el resto del tiempo, aunque lo echemos de menos, nada podemos hacer», Suave es la noche, Scott Fitzgerald.

 Nos hipnotiza el agua. Nos atrae el repiqueteo de la lluvia chocando contra los cristales de casa, resbalando por nuestro chubasquero a cámara lenta o cayendo sobre el asfalto de la calle. Ese sonido bestia y primitivo del mar rompiendo contra las rocas como si fuese lo último pero también lo primero. El eco analgésico de la ducha, y su poder curativo. Las olas engullendo tablas de surf entre su espuma blanca y sus garras oscuras. El sol entrelazándose con la playa como si fuesen brochazos de tinta descontrolados. Y vuelta a empezar. La verdad es que no sabría decir si es por eso que llaman “chrysalism”, que es la tranquilidad de quedarnos en casa en medio de una tormenta como si volviéramos a ser bebés en el útero materno, o quizá sea por eso otro de que el agua tiene memoria, una especia de «conciencia líquida» sensible a nuestra actitud, al sonido que hacemos, a lo que sentimos y pensamos. Pero la realidad es que el agua me hipnotiza. Seguir leyendo “ENTRE DOS AGUAS”

OT MILLENNIAL

Sí, yo también he caído rendida al fenómeno OT. Rendida al regreso. A OT 2017. A las noches de lunes con sus madrugones de martes. A la música en directo. A esta nueva generación de triunfitos currantes y formados. A sus profesores que van (y ven) más allá y a su presentador sorpresa. Y, en definitiva, a todo lo que se ha liado alrededor. Porque hoy España es un país con ojeras y todos nos caemos de sueño como Boo en Mounstros S.A.

Ya ha acabado y muchos tenemos esa sensación que dejan las series o los libros cuando llegan al final (#yoconfieso), que seguimos recordando al protagonista como si tuviese vida propia y nos hubiese soltado de la mano sin ninguna explicación, tanto que le echamos de menos y sentimos ese vacío tonto que no se llena ni queriendo. Puro mono del bueno. Pura emoción yonki. Pura nostalgia anticipada.
Resucitar el formato quince años después parecía una fantasía, tanto que decidí que no iba a verlo. Y seguí sin verlo cuando todos me hablaban de las clases, de esa versión de LaLaLand que tenía todas las papeletas para encantarme, o de esa gala que no podía perderme. Hasta que lo vi. Y me gustó. Y me enganché a esa gente que tenía algo bueno que decir. Seguir leyendo “OT MILLENNIAL”

NO ES COSA DE NIÑOS

Nuestros padres cuentan de vez en cuando que, antes, la voluntad de ser joven y diferente era una obligación a la vez que un desafío, dadas las circunstancias. Y con esa voluntad y algo de insensatez se fueron haciendo adultos hasta que llegó el recambio generacional de turno. No sé si ceder el testigo resulta más o menos fácil según se cumplen años, pero tengo la sensación de que la vida vuela y nunca fue cómodo renunciar a los tronos ni vivir en constante cambio. Cuando “los nuevos” llegan, no es una amenaza, porque ese territorio del que nos creemos beneficiarios universales, toca cederlo. De hecho, nunca fue nuestro. Y de hecho, las generaciones evolucionan tan rápido que lo que en los 80 era indispensable, ahora es un chiste.

Cuando estábamos en el colegio, el bullying ya existía. Tanto de profesores a alumnos como entre alumnos. Todos recordamos casos más o menos sangrantes. Otra cosa es que le restásemos importancia, nos pareciese lo normal, “cosas de niños”, o que no lo tuviésemos tan identificado y catalogado como hoy. Ni tampoco hablo de peleas tontas o ponernos puritanos.  Recuerdo que en clase Seguir leyendo “NO ES COSA DE NIÑOS”

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