Buscar

The Red Door

A veces, la vida

Etiqueta

Vocación

CARTA A LOS ADOLESCENTES: SOBRE EMPRENDER, ESTUDIAR Y SOÑAR

La semana pasada se formó un buen debate en la cuenta de Instagram de la escritora, fabulosa ella, Sol Aguirre. Resulta que había ido a dar una charla sobre carreras y opciones profesionales a los alumnos de Bachillerato de un colegio del centro de Madrid al que acuden sus dos hijos, algo más pequeños. Su asombro llegaba cuando niños de apenas dieciséis, diecisiete años le hablaban de “estabilidad” y “organización familiar” desde sus pupitres, donde precisamente podrían permitirse, quizá más que nunca, ese gran poder de imaginar y soñar que los demás a veces tanto echamos en falta. Y supongo que, esta vez, la culpa fue del aprendizaje por imitación.

El debate continuó aún un par de días más. ¿Es normal que los niños sólo quieran ser empresarios y abogados pese a gustarles más otras disciplinas, quizá más artísticas? ¿Estamos todos hechos para ser médicos y directores de empresa? ¿Podemos ser lo que queramos, o siempre nos dirán que es mejor elegir otro camino más “estable” y luego ya veremos? En esos momentos, no dejaba de pensar que esa situación podría ser igual de real ahora que hace 20 o 50 años. Hemos avanzado tantísimo en otros campos y parece que en esto seguimos estancados… O, al menos, con unas ideas a priori primitivas y limitadas. Decía Sol, Seguir leyendo “CARTA A LOS ADOLESCENTES: SOBRE EMPRENDER, ESTUDIAR Y SOÑAR”

Anuncios

EL PODER DE IMAGINAR

A veces, empezamos el año entre reflexiones, decisiones y cavilaciones pero no nos decidimos a dar el paso: esa guitarra aburrida en algún rincón de la casa junto a sus partituras llenas de polvo, ese set para hacer sushi que compramos y estrenamos y nunca más se supo, ese vicio que queremos dejar, esas clases de gimnasio que aún siguen esperándonos, esa dieta que murió sin conocer el mes de febrero… Todos tenemos promesas que no llegamos a cumplir, pero en todos los casos, si echo la vista atrás, sólo logro arrepentirme de aquello que no me animé a hacer, no de lo que hice. Porque todo lo que sí logramos hacer y completar, suma mucho. Hace un año por estas fechas decidí reciclarme, cambiar el paso y volver a estudiar mientras trabajaba aunque fuesen unos meses más intensos de lo normal. Era el momento y fue la mejor decisión entonces. En este tiempo, he aprendido muchas cosas y ha dado para mucho, claro.

Entre esa lista de reflexiones, experiencias y aprendizajes, descubrí la importancia de buscar nuestro sitio, porque sólo así nos sentiremos cómodos, en paz con nosotros mismos y realizados, y porque quizá así seamos capaces de trabajar con una sonrisa incluso agotados. Esa sensación de sumar y ser útil, de estar donde creemos que debemos estar, y de lograr la perfecta simbiosis Seguir leyendo “EL PODER DE IMAGINAR”

LO QUE ME ENSEÑÓ UN CERO

«Si tratas a un individuo como es, seguirá siendo lo que es. Pero si lo tratas como si fuera lo que podría ser, se convertirá en lo que puede y ha de ser», Johann Wolfgang von Goethe.

Cuando era pequeña, dibujar no era mi fuerte. Tampoco lo era la orientación ni eso otro que los psicólogos y profesores llamaban “concepción espacial”. Con-cep-ción-es-pa-cial. Aún hoy cuando lo nombro me suena a chino y, lo que es peor, se me remueve algo por dentro que no sé si es indiferencia o desazón, como cuando un olor antiguo activa algo en nuestro cerebro y lo transporta a esa sensación del pasado como si estuviese sucediendo ahora mismo. No suspendía porque recuerdo a mi padre llevándome con seis años al baño, lápiz y papel en mano, y plantándome delante del espejo con toda la paciencia que era capaz de atesorar. Yo levantaba el papel en el aire y él me decía: «¿Ves esa figura reflejada? Si buscas la línea imaginaria que la divide en dos encontrarás la simetría». Así pasábamos las horas, entre cenefas y papeles doblados por la mitad en el espejo de un baño que hace mucho que ya no está pero que aún recuerdo. Parecía un tablero de ajedrez, todo blanco y negro, muy atrevido para los noventa. Y recuerdo ese espejo, más grande que cualquier pizarra del colegio.

Una vez al año, el psicólogo del colegio nos hacía unos tests de inteligencia y personalidad, tan de moda por entonces. Por supuesto, una de las pruebas era sobre esa capacidad de rotar objetos en la mente, imaginarios o reales, para visualizarlos desde distintos ángulos y continuar la secuencia. Seguir leyendo “LO QUE ME ENSEÑÓ UN CERO”

TENISTAS, SUPERPODERES Y (OTROS) ALTOS VUELOS

A veces me sorprendo a mí misma haciendo conexiones curiosas. Imagino que es algo que nos pasa a todos, claro. Voy andando por la calle, veo un calvo y me acuerdo de que tengo pendiente llamar a alguien (no a un calvo); oigo una canción en la radio y me recuerda que tengo que comprar papel higiénico, no queda. Esas extrañas asociaciones que hace el cerebro, enhebrando recuerdos sin nuestro permiso, tienen su lógica dentro de la locura.

Cuando en su día leí partes del libro Open, biografía del tenista André Agassi escrita por el premio Pulitzer M.H. Moehringer, me vinieron tantas ideas a la vez a la cabeza que escribí el borrador de lo que luego sería uno de los primeros posts de este blog, aunque poco se parecía al borrador, y nada al libro: las facturas y la vocación. Recibí comentarios y visitas, se abrió un buen debate y el tema me siguió dando mucho que pensar y que rumiar. Este fin de semana, en el torneo de Miami, no llegaban a la final ni Nadal (lesionado) ni Federer y, aunque ganó Isner, recuerdo más los titulares de siete días antes: “Roger Federer, de nuevo a sorbos” o “Federer cede en la primera ronda de Miami y Nadal recupera el número 1”.  Ese Federer imbatible más allá de los cuarenta, renacido de sus cenizas como dicen los poetas de ahora hasta trillarlo, o convertido en nuestro Buzz Lightyear como leía en una columna de Javier Aznar hace ya un par de meses [muy recomendable si no la habéis leído, una maravilla], perdía contra todo pronóstico en el primer partido del Masters 1000 de Miami. Hasta el infinito y más allá. Nada de los habituales titulares homéricos, nada de épica, y en ese momento, Seguir leyendo “TENISTAS, SUPERPODERES Y (OTROS) ALTOS VUELOS”

TRABAJAR ERA ESTO

Desde hace un tiempo, tengo la sensación (apocalíptica) de que a nuestra generación nos come el trabajo. Quedamos a cenar con amigos y nos quejamos (entre agotados y resignados) de que vivimos en una carrera de fondo continua, de que echamos mil horas en el trabajo sin saber si merece la pena o si dejamos escapar la felicidad por esas pequeñas grietas, de que toca trabajar ese fin de semana o perder ese viaje de puente. Que-no-nos-da-la-vida. Y nos lo contamos unos a otros para aliviar la carga, compartir entre cañas y decirnos “calma, nena, que nada es tan importante”, a lo LucíaBe.

Oía el otro día en una conferencia sobre jóvenes talentos eso tan repetido últimamente de que los millennials somos esa generación con nuevas motivaciones laborales e ideas revolucionarias para cambiar el modelo poco a poco pero sin ganas de formar parte de grandes empresas líderes de nuestro sector, sino más bien de emprender, encontrar la motivación o crear un impacto positivo en la sociedad. Mover (y cambiar) el mundo. Pero también tengo a veces la sensación de que somos esa generación heredera de la crisis Seguir leyendo “TRABAJAR ERA ESTO”

Y DE REPENTE… LEJOS DE CASA

Últimamente ella no para. Aunque, si lo pienso bien, siempre ha sido un culo inquieto (como yo), con su risa inconfundible, grave y alegre, y con sus frases antológicas de las que soy fan, fan de póster.
Primero se fue a Túnez, luego a Londres y ahora a Burdeos. Y todo en menos de un año. Dentro de 4 meses tendrá nuevo destino, y nosotras nos morimos de ganas por seguirla, visitarla y ponernos las botas a foie, vinito y fromage. ¡Ele que sí! (como diría ella).

La mitad de las cosas (serias) que digo le hacen siempre mucha, mucha gracia. Y la otra mitad de las veces le encanta llamarme cursi o sensiblera (¡a saber por qué…!). También es esa amiga que se alegra de mis alegrías, le saca el lado bueno a lo malo o regulero, y cada viernes, sin faltar ni uno solo a su cita de sisterhood, nos manda el mismo audio a las 8 de la mañana. ¡Y que no nos falte!
Es esa amiga que asocia los jueves a mi Red Door, la que le dio nombre, la que me lee desde su rinconcito y me comparte siempre allá por donde va. Es ésa que no puede ser más VIP y esa otra que me manda regalos, libros y postales a la oficina.

Siempre creo que la conozco desde hace Seguir leyendo “Y DE REPENTE… LEJOS DE CASA”

LO CONTRARIO DE LA SOLEDAD

«Se hace difícil ver a los muertos, en lo alto de sus pedestales póstumos. El dolor, la deferencia y los efectos homogeneizadores de la adulación empañan los detalles, allanan los bultos y liman los bordes ásperos. Cuando alguien muere joven, buena parte de la tragedia recae sobre su porvenir. ¿Qué habría hecho? Nunca había visto a tanta gente llorar como en el funeral de Marina. Y no sólo llorar: estremecerse con tanta fuerza que temí que se les fueran a partir las costillas».

Desde hace unos años, intentaba explicar por escrito esa misma sensación, pero era incapaz. Ni siquiera con la perspectiva que dan los años. Cuando alguien muere joven, cuando alguien se va y sentimos que no toca, cuando nos pilla más desprevenidos que nunca, el dolor es así de grande. Y el pedestal póstumo también.

Lo encontré gracias a Anne Fadiman, profesora de Yale y periodista, en mi libro amarillo favorito. Dice que Marina habría triunfado seguro, que era «amable, brillante e idealista pero también feroz, osada y provocativa. Espero no olvidarlo. No andaba escasa de inconformismo: era un halo de furiosa energía y no sólo tenía talento, también determinación». Marina Keegan Seguir leyendo “LO CONTRARIO DE LA SOLEDAD”

LAS FACTURAS Y TU VOCACIÓN

«Odio el tenis, lo detesto con una oscura y secreta pasión, y sin embargo sigo jugando porque no tengo alternativa. Y ese abismo, esa contradicción entre lo que quiero hacer y lo que de hecho hago, es la esencia de mi vida», Andre Agassi, Open.
«Odio el tenis, lo detesto con una oscura y secreta pasión, y sin embargo sigo jugando porque no tengo alternativa. Y ese abismo, esa contradicción entre lo que quiero hacer y lo que de hecho hago, es la esencia de mi vida», Andre Agassi, Open.

Después de un día de locos, infinidad de cosas aún pendientes, la cabeza a punto de explotar y la playa lejos, muy lejos, a ver quién se atreve a hablarnos de coaching, de que la vocación no es una utopía o del clásico “pero tú dedícate a lo que te haga feliz”.

Las he reformulado con el tiempo tantas veces que ya no recuerdo si eran exactamente así, pero hay 2 preguntas clave que más o menos venían a decir algo como esto:

-¿A qué te dedicarías si no te pagaran por ello?
-¿Dónde quieres estar dentro de 10 años? Piensa qué 3 cosas tienes que hacer para conseguirlo y ponte a ello.

Desde el colegio nos explican que dos más dos son cuatro, que el Big Bang fue el comienzo de todo, que los lados de un triángulo equilátero son iguales y que las carreras de ciencias son las que tienen salidas. Que el que vale, vale, y el que no, ¡a letras!

Lo que jamás nos enseñan (a mí, al menos) es que a veces Seguir leyendo “LAS FACTURAS Y TU VOCACIÓN”

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑