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The Red Door

A veces, la vida

LOS BENEFICIOS DE SER AGRADECIDO

Todos estamos en deuda con la gratitud. Hace poco me encontré con la historia de Roberto Canessa: él es cardiólogo pediátrico pero además es superviviente del famoso accidente de los Andes en octubre de 1972. En su libro, Tenía que sobrevivir (2017), cuenta que tenía apenas 19 años y miraba por la ventana del fuselaje del avión que se estrelló con 45 pasajeros en el Valle de las Lágrimas de los Andes. Ese día le cambió la vida y, sobre todo, le enseñó que siempre podemos encontrar soluciones a los problemas. No hace falta que tu avión se estrelle en la nieve y creas morir sobreviviendo en las peores condiciones (comiéndote a los muertos de tu lado) para ser agradecidos con la vida y con todo lo que nos rodea. Su lección se resumiría en aprender a ser más conscientes de todo lo que tenemos y recibimos y menos de lo que necesitamos.

La historia me recordó a un experimento que leí hace tiempo realizado a algunos supervivientes del Holocausto. En sus testimonios, destacaban la ayuda recibida por extraños en las circunstancias más adversas, ya fuera un trozo de pan o un escondite en un momento decisivo. Ayudas que eran vida o muerte y que, por tanto, generaban un agradecimiento infinito. En el experimento, cuando dieron a leer los testimonios al grupo de control para que se pusiesen en la piel de los supervivientes, el escáner mostraba que Seguir leyendo “LOS BENEFICIOS DE SER AGRADECIDO”

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NOTICIAS PARA SONREÍR ESTE NOVIEMBRE

Marte en el desierto de Tabernas (Almería) y concursos de patatas

Películas como Indiana Jones y la última cruzada, Lawrence de Arabia o La muerte tenía un precio se rodaron entre los años 60 y 70 en medio de este desierto almeriense, el desierto de Tabernas, situado entre las sierras de los Filabres y Alhamilla. Muy wéstern todo. Ahora, ese mismo desierto cambia de escenario, como a quien hacen un upgrade a business, y es la Agencia Espacial Europea quien pasea por él y hace pruebas con robots como si de la superficie de Marte se tratara. Al parecer, las similitudes visuales entre ambos ayudan a preparar la misión espacial para la primavera de 2021: estos días, un robot de ruedas metálicas y flexibles, equipado con 6 cámaras, manda información del terreno a los operadores del centro de control de Reino Unido. Una especie de laboratorio ambulante, muy sofisticado, que busca cualquier resto de vida o incluso organismos biológicos ocultos a dos metros bajo la superficie. Se espera que la misión en Marte dure unos 6 meses, recorriendo unos 4 kilómetros para recoger todas las muestras posibles, de seis zonas diferentes, y analizarlas después in situ.

Me recuerda en cierto modo a Seguir leyendo “NOTICIAS PARA SONREÍR ESTE NOVIEMBRE”

A PROPÓSITO DE HOY

La primera semana, cuando me preguntaban qué tal, esa pregunta a la que el noventa por ciento de las veces respondemos simplemente bien, como una mera fórmula de cortesía, mi respuesta solía ser siempre la misma, masticando las palabras en silencio para luego decir: ocupado, aún no me he echado ni una siesta en condiciones. Y esa medida servía para todo.

Hasta entonces, no me había preguntado qué hace uno después de algo así. Reconozco que apestaba a novato con pretensiones megalómanas, estaba más perdido que aprovechado: dudaba entre gastarme una millonada en unas zapatillas absurdas, darme un atracón de ostras en su punto y champán frío como un jeque occidentalizado, o probar a sentir el vértigo desde la azotea más alta de Nueva York en una de esas fiestas exclusivas entre desconocidos que siempre acaban en soledad y kebab barato.

Pero todo eso pasó. Hoy me he levantado y me he visto como si un dron sobrevolara mi cabeza. Lejos de la jaula. Me he visto dar cada paso concentrado, abrir la ventana a la lluvia incipiente de las ocho de la mañana y sentir que me empapaba, esperar a que la cafetera suba como el tren que hace su entrada por fin en la estación, saborear Seguir leyendo “A PROPÓSITO DE HOY”

KEEPING IT REAL, PEOPLE

Decía Zygmunt Bauman que todo el mundo quiere hacer de su vida un camino original, una obra de arte. Sin embargo, acabamos buscando lo estable, luchando por detener lo fluido. Y es entonces cuando la posibilidad de hallar la autenticidad es altamente cuestionable. Caras bonitas hay muchas, como voces potentes, cocos privilegiados o historias que contar. Pero sabemos que no basta con eso. Ni en la industria musical, ni en las estanterías de cada casa, ni en los libros o el cine o los conciertos, ni en los trabajos, ni en publicidad. Como tantas otras cosas de la vida, no se trata de intentar ser diferente a todo, sino de contar tu historia a tu manera. En televisión suelen decir que es casi imposible mentir a la cámara, porque quizá durante los diez primeros minutos lo consigas, pero luego ya sólo quedas tú, desnudo ante tu realidad. Y eso no hay quien lo camufle. El público lo sabe: yo no soy tonto.

Volviendo al principio, y como suele decirme siempre mi madre, caras bonitas hay muchas, pero sólo las que transmiten algo lo son realmente. Las que tienen algo  muy suyo que contar. Las que van más allá. Las que son reales en su esencia. Porque, al fin y al cabo, Seguir leyendo “KEEPING IT REAL, PEOPLE”

GENERACIONES, VALORES Y LUCHAS DE ELEFANTES

Antes, la voluntad de ser joven y diferente era una necesidad y un compromiso, a la vez que un desafío. Recuerdo que cuando tenía 15 años, o 22, miraba a mis padres, que me contaban a su vez esas historias a medio caballo entre la dictadura y la democracia, y pensaba en cómo sería yo a su edad. Creo que, por algún motivo atribuible a los años, la ingenuidad y esa sensación de poder totalmente irreal, tendemos a pensar que somos muy avanzados -progres que dirían precisamente ellos, nuestros padres-, pero lo cierto es que cuanto más crecemos, más conscientes somos de que las cosas se ven de formas muy distintas en según qué momento y que lo que hoy sentimos y reivindicamos quizá nos haga cosquillas dentro de no tanto.

Tengo un problema últimamente y es que me agotan los debates que se forman en torno a todo. Debates estériles. Llevar la razón está sobrevalorado, pero parece que cada intercambio de opiniones se convierte en un duelo en el barro tipo wéstern. Hasta las últimas consecuencias tratando de convencer a los demás. Con lo sano que es que cada uno, sin perder su sentido común, escuche otras perspectivas.

Creo que en los últimos años se han dado pasos hacia delante muy buenos en muchos sentidos, y también creo que debemos quedarnos con lo bueno que trae cada recambio generacional, Seguir leyendo “GENERACIONES, VALORES Y LUCHAS DE ELEFANTES”

ESA TARDE LLOVÍA

-Y entonces, ¿qué echarás de menos?
-Todo lo que no estaba de más, lo que di por sentado, sin querer.
-O ni tan siquiera…

Esa tarde llovía. Llovía desde varios días antes y con la intensidad propia del momento. Nos metimos en una esquina por la que nunca antes habíamos pasado e intentamos refugiarnos en un portalón. Recuerdo que nos encorvamos un poco y estiramos de la capucha como si fuese elástica en nuestra cabeza, dos gestos tan comunes, mecánicos y simples que en aquel momento, en cambio, me parecieron únicos. Es verdad eso que dicen de que uno nunca sabe cuándo será la última vez que haga algo. Y esa tarde, efectivamente, no lo sabíamos. No imaginábamos que ciertos pasos, ciertos gestos, ciertas rutinas, ya no volverían a acompañarnos. Es curioso cómo nos aferramos a los rituales, como si ellos pudiesen ordenar el caos y contener lo imprevisible.

Recuerdo también que a nuestro alrededor no había más que un aparcamiento y un edificio que, a simple vista, parecía de todo menos habitado. Un par de pájaros se resguardaban en el alféizar de una ventana central, como nosotros, pero sin capucha ni chepa patrocinada por el frío húmedo. Cómo se protege uno de eso. Recuerdo Seguir leyendo “ESA TARDE LLOVÍA”

DEJEN SALIR ANTES DE ENTRAR

Dice Milena Busquets que eso de estar harto es muy infantil. Se ha vuelto tan recurrente, que ahora los adultos decimos estar hartos de todo, como si nos fuera la vida en ello: los ciudadanos hartos de los políticos, ellos hartos de nosotros, los conductores hartos de las bicis, los peatones hartos de las cacas de perro, los tertulianos y columnistas hartos del precio de la luz, de la falta de transparencia y de la vida. Así, en general. Qué momento. Dice, y con toda la razón, que antes sólo estaba harta su madre (su madre y todas las nuestras) cuando, al entrar a la habitación de su hija adolescente, estaba todo manga por hombro (muy de madre) y era imposible limpiar esa leonera.
Pero ahora no.
Ahora estamos hartos y lo pregonamos a quien quiera oírlo, y a quien no también. En las redes y en la calle nos volvemos quejicas, hipócritas, irrespetuosos. Dónde están el buen rollo, la educación, la libertad de cada cual, el respeto. Últimamente siento que creemos que simplemente por Seguir leyendo “DEJEN SALIR ANTES DE ENTRAR”

TAN JOVEN COMO HOY

Ya lo decía Rosa Montero en su novela de hace un par de años, La carne, que empieza precisamente así: «La vida es un pequeño espacio de luz entre dos nostalgias: la de lo que aún no has vivido y la de lo que ya no vas a poder vivir. Y el momento justo de la acción es tan confuso, tan resbaladizo y tan efímero que lo desperdicias mirando con aturdimiento alrededor». Queda poco que añadir; es una de las mejores definiciones de nostalgia que he encontrado últimamente.
Sabina, Proust, Freud o Benedetti, todos han hablado de ella, de la nostalgia. De que es mala, de que es buena, de que es romántica, de que necesaria, de que sólo nos lastra. ¿Quién no echa de menos, quién no tiene una fecha que olvidar? O una que recordar.

Últimamente, cuando quedo con Seguir leyendo “TAN JOVEN COMO HOY”

TODO ESO EN LO QUE QUISE PERDER EL TIEMPO

Conozco a un pellizco de gente que aguanta estoica y serenamente todo tipo de colas, retrasos y prórrogas. Atascos incluso. Mientras los demás sentimos que tiramos al desguace lingotes de oro en concepto de tiempo, como flores marchitas abandonadas en cualquier esquina y que podrían haberlo evitado, hay quienes están dotados de una paciencia infinita y parecen tener un karma inalterable. No sabría decir si me cuento entre esa gente, más bien no; supongo que depende del efecto coctelera que mezcla qué día sea, los niveles de paciencia en ese momento y el tiempo efectivo de espera. Y es que, de todos los placeres de la historia de la humanidad, el de perder el tiempo (provechosamente) parece que se nos olvidó.

Contaba aquí hace ya tres años que los niños ahora tienen agenda de ministro y están sobreestimulados, como nosotros. Que nos perdemos al asesino por pintarnos el meñique y mantenemos conversaciones virtuales con Chicago, Roma o dos calles más allá en vez de con los amigos sentados a la mesa. Necesitamos más musarañas.

Hace unas semanas, hablando de trabajo, decía alguien que todo lo urgente que le llega, Seguir leyendo “TODO ESO EN LO QUE QUISE PERDER EL TIEMPO”

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